La senadora liberal, María Eugenia Bajac, manifestó este viernes que volvería a rendir homenaje a Dios “una y mil veces” en la Cámara Alta, olvidando que el Estado es laico, de acuerdo a la Constitución Nacional. Destacó que pidió permiso al presidente del Congreso, Silvio Ovelar, un día antes.

“Yo me debo a ese ser que me trajo a la tierra, no me avergüenzo del evangelio porque para mí el poder de Dios es para salvación para todo aquel que cree como está escrito en la Biblia. Volvería a hacerlo una y mil veces”, dijo la legisladora, en comunicación con la 1080 AM.

Sostuvo que está contenta por iniciar la actividades legislativas “invocando a Dios” en la vida de sus colegas para poder desempeñar sus funciones. Destacó que la gente debe ser agradecida con el creador y reiteró que solicitó permiso al presidente del Congreso un día antes de la sesión.

Indicó que su intención fue entregar sus labores a Dios, pensando que todos sus colegas estarían de acuerdo. La senadora se mostró sorprendida por la reacción de algunos parlamentarios, especialmente de Paraguayo Cubas, quien pidió no hacer ningún homenaje a Dios porque el Estado es laico y lo establece la propia Constitución Nacional.

“Los que dicen ser ateos, yo no les creo. Todos creemos en un Dios creador que nos hizo a su imagen y semejanza. Lo que hice fue pedirle permiso al presidente del Congreso (Silvio Ovelar) para que se abra la jornada laboral nuestra honrando a Dios en la parte de homenajes”, agregó.

La parlamentaria María Eugenia Bajac planteó orar este jueves por ser la primera sesión ordinaria del año y el presidente del Congreso, Silvio Ovelar, llevó a votación la solicitud. Algunos legisladores, como Hugo Richer y Paraguayo Cubas, estuvieron en contra y recordaron que Paraguay es un Estado laico.

Constitución Nacional

Artículo 24 – De la libertad religiosa y la ideológica

Quedan reconocidas la libertad religiosa, la de culto y la ideológica, sin más limitaciones que las establecidas en esta Constitución y en la ley. Ninguna confesión tendrá carácter oficial.

Las relaciones del Estado con la iglesia católica se basan en la independencia, cooperación y autonomía.

Se garantizan la independencia y la autonomía de las iglesias y confesiones religiosas, sin más limitaciones que las impuestas en esta Constitución y las leyes.

Nadie puede ser molestado, indagado u obligado a declarar por causa de sus creencias o de su ideología.