El senador Enrique Riera manifestó este jueves que elevar el impuesto a la soja podría tener nefastas consecuencias para el país. Destacó que no se puede desconocer la situación mediterránea de Paraguay, la cantidad de granos industrializados y de la cadena alimentaria de este rubro. A su criterio no se puede castigar a la producción primaria.
“El discurso fácil hace de que las grandes cadenas multinacionales están llenas de dinero y que no pagan un peso. También eso es tratado como un discurso xenófobo, olvidando de que muchos de los grandes inmigrantes están hace más de 50 años”, dijo el legislador, en entrevista con la 970 AM.
Sostuvo que desde un tiempo a esta parte los sojeros y otros agricultores aumentaron la productividad de las tierras en más de 700 por ciento en menos de 15 años. Cuestionó que existen personas que buscan vender la idea de que hay soja hasta en las fueras de Asunción y se mete todo en una bolsa.
Indicó que muchos se olvidan del maíz, el trigo y otro tipo de granos. A su criterio, no se pueden usar las decisiones tributarias como “garrote” y que lo realmente necesario es un tributo que no castigue a la producción primaria.
“En todo caso hablemos del impuesto a las ganancias. Estamos en contra de un discurso que alienta al odio, la violencia y la xenofobia. Estamos a favor de la paz para poder producir y de gravar al que más gana”, agregó.
La Cámara de Senadores resolvió tratar el proyecto de incremento al impuesto a la soja el próximo jueves 15 de noviembre. También el de aumento al impuesto al tabaco, la ley de trazabilidad y el gravamen al alcohol.
El proyecto de ley que propone el aumento del impuesto al tabaco establece una tasa mínima del 30 por ciento y máxima del 40 para todo tipo de artículos relacionados con el tabaco. La legislación actual establece un mínimo del 18 por ciento que es la tasa que se aplica, y un máximo del 22 por ciento.
La bancada del Frente Guasu presentó el proyecto de elevar el impuesto a la soja y actualmente tiene una aprobación en general. Falta el estudio en particular. Los principales propulsores son los legisladores Carlos Filizzola, Hugo Richer, Esperanza Martínez, Fernando Lugo y Sixto Pereira.

