La Cámara de Senadores aprobó el proyecto de declaración “Por el cual apoya, respalda y alienta las gestiones del Poder Ejecutivo, en procura de obtener la extradición de ciudadanos paraguayos sindicados por la presunta comisión de varios hechos punibles”, presentado por los senadores Fidel Zavala, Georgia Arrúa y Stephan Rasmussen, del Partido Patria Querida. El proyecto se aprobó con 35 votos a favor, 1 en contra y 9 ausentes.
En ese contexto, el presidente de la República, Mario Abdo Benítez dijo que solicitará oficialmente al gobierno Brasileño la revocatoria de la condición de los refugiados de Juan Arrom y Anuncio Martí, y su consecuente extradición, para que rindan cuenta de sus actos a la justicia Paraguaya.
Durante el intenso debate, el senador Paraguayo Cubas dijo que no está de acuerdo con el proyecto. Argumentando que es mejor que se deje el caso en manos del Ejecutivo. “Pero agregó algo, lo que ocurrió hasta hoy, se ve con un obscuro matiz. Si fue dentro de una agenda ideológica y si ocurrió lo que ocurrió, la Constitución Nacional no garantiza ese tema”.
Sin embargo, afirmó que el secuestro de María Edith Bordón de Debernardi no fue una cuestión de ideologías, ya que le considera una persona intachable. "Lo que hicieron Arrom y Martí, dentro del contexto ideológico fue procedente. Hay unos cuantos en esta sala que merecen ser secuestrados”, aseveró.
La senadora Desirée Massi recordó que este mismo pedido ya se hizo en gobiernos anteriores. Y reprochó a Payo por decir que hay paraguayos que merecen ser secuestrados. “Payo está reivindicando un delito en el plenario”, manifestó.
El legislador, Enrique Bacchetta dijo que el Poder Ejecutivo solo, no puede solicitar a la Comisión Nacional de Refugiados (CONARE), la extradición de Arron y Marti. Por lo que reprochó la actitud de su colega Cubas y apoyó el pedido de declaración.
Mirta Gusinky también se sumó al reproche a Payo Cubas, quien reivindicó el secuestro. Habló como víctima del secuestro y acerca de su experiencia. Dijo que el secuestro es un delito de lesa humanidad y ha sido calificado de esta forma porque atenta contra la vida de las personas.
“No podemos dejar de respetar la vida. Yo les digo a las ideologías y los colegas que reivindiquen el secuestro como una manera de lograr justicia y que se reivindiquen la lucha de clases sociales. No hay ningún derecho de privar a una persona de su libertad, maltratarla, pedir un precio y cuando no se puede pagar el precio, simplemente matarla".
"Hablo con propiedad, porque toda la sociedad ha visto las fotografías y mensajes que me fueron enviados de mi hija, por parte del grupo que la había secuestrado”, recordó entre lágrimas. Sostuvo que de ninguna manera se puede reivindicar a gente que ha utilizado el secuestro como un arma para conseguir sus objetivos.
“Ojalá que nunca a ninguno de ustedes, que a ninguna familia le suceda lo que le sucedió a Fidel Zavala, como víctima de secuestro. Jamás pude escuchar la voz de mi hija, supliqué que me lleven a mí y le dejen en libertad a mi hija. Les ofrecí de todo porque no podía juntar el dinero, ya que fueron embargados todos mis bienes. A todo aquel que le pedí dinero prestado se negó a hacerlo porque mi ex marido no quería firmar”, remarcó.
“Te digo compañero Payo Cubas, porque llevás el mismo apellido de mi hija. No alientes jamás el secuestro, eso no puede ser el remedio ante ninguna situación. A mi me mataron en mi vida”, agregó.
Finalmente, Payo Cubas se ratificó para que no se le extradite a Arron y Marti, hasta que no se cambie el Poder Judicial. Sin embargo, sostuvo que va a insistir en que “se secuestre a parlamentarios, jueces y ministros delincuentes”.
Juan Arrom y Anuncio Martí, huyeron del país un día antes del juicio oral y público, en el mes de agosto de 2003. Ambos están como refugiados políticos en el Brasil. Tanto Arrom como Martí fueron activistas del Partido Patria Libre (PPL). Un partido de izquierda extinto, de cuyo brazo armado surgió el autodenominado grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Los ex líderes del Partido Patria Libre (PPL) huyeron del Paraguay tras descubrirse su vinculación con el secuestro de María Edith de Debernardi, por cuya causa fueron detenidos y condenados Alcides Oviedo Brítez y Carmen Villalba. Esta se autodenominó desde la cárcel como uno de los supuestos líderes del grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

