Este jueves a tempranas horas fue designado monseñor Ricardo Valenzuela como nuevo obispo de Caacupé. Últimamente se desempeñaba en la Diócesis de Villarrica, departamento del Guairá.
Fue luego de que el papa Francisco haya aceptado la renuncia de monseñor Claudio Giménez a la Diócesis de Caacupé a los 75 años de edad. Valenzuela asumirá el próximo 30 de julio.
"Su santidad aceptó la renuncia de monseñor Claudio Giménez a la Diócesis de Caacupé. Se nombró a monseñor Ricardo Valenzuela como nuevo obispo de Caacupé, hasta hoy obispo de Villarrica", dijo el nuncio Eliseo Arioti, en conferencia de prensa.
El nuncio agradeció a Valenzuela por aceptar el reto de estar al frente de la Diócesis de Caacupé y a Claudio Giménez por todo lo que dio a la comunidad en los años que estuvo al frente de la sede religiosa.
"Sabemos cuánto dio monseñor Giménez a la Iglesia y especialmente a la comunidad de Caacupé", agregó Arioti.
Agradecimiento
Por su parte, monseñor Edmundo Valenzuela, Arzobispo de la Diócesis de Asunción, también agradeció a Claudio Giménez por los años de trabajo "en la viña del señor".
Claudio Giménez renunció a la diócesis de Caacupé a los 75 años, en base a lo que establece el Código de Derecho Canónico. Un consejo de prelados determinará al nuevo responsable de Villarrica, departamento de Guairá.
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Con la bendición de palmas inicia hoy la Semana Santa
Con la bendición de palmas, la Iglesia católica inicia hoy la Semana Santa. La palma del Domingo de Ramos simboliza la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.
La misa central en la basílica santuario de Caacupé este domingo comenzó con una procesión y la representación teatral de la pasión y muerte de Jesús.
En la homilía, monseñor Ricardo Valenzuela centró su reflexión en el camino que lleva esta semana a la pascua y resurrección, así como el momento que pasamos como sociedad en la actualidad.
En ese sentido, hizo especial énfasis a Noelia Castillo Ramos, la joven sometida a eutanasia hace unos días en España. “Murió sola, en silencio, con solo 25 años, en un hospital de Barcelona”, recordó.
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Resaltó que fue una joven profundamente herida. “Fue víctima de acoso, abusos y cargó con un dolor que muchos no supieron o no pudieron acompañar”, indicó el obispo. Añadió que su sufrimiento no fue solo físico. “Fue un grito del alma, que nadie escuchaba”, apuntó el religioso.
En este punto, pidió detenernos y reflexionar. “Más allá de todo los debates, hay una verdad que la Iglesia nunca deja de proclamar, que ninguna vida pierde su dignidad nunca”, subrayó.
Además, mencionó que la Iglesia no apoya esta práctica. “Ella recurrió a la eutanasia. La eutanasia no es un acto de amor. Es una respuesta que nace cuando el sufrimiento deja de ser acompañado”, sentenció.
Recomendó prestar mucha atención y atender rápido cuando alguien en lo más profundo siente que su existencia ya no tiene sentido para qué seguir viviendo. “Debería estremecer cuando alguien dice ya no vale la pena vivir”, manifestó.
Dijo igualmente que Noelia no necesitaba estar sola. “Ella lo que necesitaba es ser sostenida, ser acompañada, recibir más afecto, cariño, amor, necesitaba saber que su vida seguía teniendo valor en medio de su dolor”, precisó.
Por lo expuesto, llamó a mirar nuestro corazón y cuestionarnos si estamos realmente presentes para los que sufren o aparecemos solo cuando es tarde. “Cristo no abandona al que sufre y nosotros tampoco debemos hacerlo”, recalcó. Finalmente, pidió que que la historia de Noelia no se convierta en una más.
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Obispos proponen integrar el deporte dentro de la pastoral social
El obispo de la diócesis de Cordillera, Ricardo Valenzuela, lamentó que el dinamismo del mundo actual haya debilitado la vida espiritual. “Nos hemos olvidado de rezar”, señaló en conversación con la 680 AM.
Fue durante una pausa de la Asamblea General Ordinaria n.º 247 de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), donde se debate sobre la situación actual y pastoral del país. En ese sentido, hizo un llamado a fortalecer el espíritu para no sucumbir ante las dificultades cotidianas. “No nos olvidemos de rezar”, insistió.
Además enfocó su reflexión en la juventud y su necesidad de contención. Dijo que es vital que los adultos brinden espacios de guía y herramientas que permitan a los jóvenes trazar un camino con propósito.
Sin este acompañamiento, el riesgo de que las nuevas generaciones busquen salidas equivocadas aumenta, advirtió. Por lo tanto, la comunidad debe actuar como un faro que ilumine su desarrollo integral, manifestó.
Por otro lado, el religioso manifestó que debatieron estrategias para poner las necesidades sociales en primer plano, incluyendo iniciativas innovadoras como integrar el deporte dentro de la pastoral social.
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Mencionó además que la asamblea analiza cada escenario ciudadano, y señaló que el estancamiento social nace, en gran medida, del “olvido de los líderes hacia las necesidades del pueblo”.
En ese contexto, resaltó la urgencia de recuperar el compromiso ético y las virtudes cristianas para devolver la esperanza a una nación que hoy camina “a tientas”, planteó monseñor Valenzuela. Desde la Iglesia proponen una hoja de ruta centrada en el bien común como eje fundamental.
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Obispo de Caacupé insta a fortalecer la educación y promover la equidad
Durante la homilía en la misa central del día de la Virgen de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, pidió practicar la solidaridad hacia el prójimo sin buscar nada a cambio. Hizo además un llamado a erradicar la corrupción, fortaleciendo la educación, pero con calidad, y promover a través de leyes una vida equitativa.
Remarcó que cuando se ayuda a un necesitado “ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha, tu limosna quedará en secreto y tu padre que vela en secreto te premiará”.
Así también, el obispo afirmó en su reflexión ante miles de fieles que acudieron hasta la Villa Serrana este lunes que “lo que hacemos o dejamos de hacer al necesitado, se lo hacemos o le dejamos de hacer al mismo señor Jesús. Todo lo que ustedes hagan al otro, a mí me lo hacen. Y él será el que nos da la recompensa”.
En otro momento, Valenzuela resaltó la importancia de una educación de calidad, además de crear más empleos dignos y asegurar lo necesario en cuanto a los servicios básicos como la salud, el acceso a una vivienda digna, pero sobre todo aprender a dar y “nunca ser tacaños ni amarretes”.
Misericordia
El obispo también reflexionó sobre la misericordia y llamó a hacer el bien. “Es cierto que Jesús no vino a solucionar problemas económicos ni a satisfacer necesidades corporales. Pero fue sensible ante la miseria humana y muchas veces obró milagros en favor de ellos. La Biblia anuncia graves daños para los que olvidan la misericordia: Habrá juicio sin misericordia para quien no ha sido misericordioso. Y proclaman bienaventuranzas para el misericordioso: El misericordioso se hace bien a sí mismo”, expresó.
Sostuvo que “la misericordia no es un consejo, sino un mandato: Guarda la misericordia y la justicia, y pon siempre en Dios tu esperanza”. Acotó que “para ser misericordioso, no basta compadecerse de la miseria del prójimo: es necesario ayudarlo a salir de ella. La misericordia nace del amor y se exterioriza en la limosna, es decir, nos impulsa a dar, a favorecer, a prestar auxilio”.
Propiedad privada
El derecho a la propiedad también formó parte de la homilía. En ese sentido, el obispo de la diócesis de Caacupé sostuvo que “Dios exige el desprendimiento, el derecho de propiedad individual no es un derecho de los más rigurosos”.
Agregó que “el que posee abundancia de bienes ha de pensar que su derecho sobre ellos es relativo. Dios es el único creador y señor absoluto. Por lo tanto, no debe concebirse la propiedad privada en un sentido exclusivo e individualista. La propiedad tiene una función social. Los bienes han sido creados para bien de todos los hombres".
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Obispo de Caacupé pide rescatar a jóvenes de las adicciones
El obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela, se refirió a la problemática de las adicciones y emitió un breve mensaje en coincidencia con el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas.
Durante la misa de este domingo, el religioso hizo un vehemente llamado a no abandonar a las personas que cayeron en el vicio de las drogas.
Así también, agradeció a las organizaciones que trabajan para salvar vidas y lamentó que la adicción siga destruyendo la paz en las familias y comunidades.
“Quiero recalcar mi agradecimiento a todos aquellos agentes pastorales y también de la Municipalidad de Caacupé y de otras instituciones que están apoyando esta tarea de rescatar a estos jóvenes que han caído en la adicción”, manifestó.
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Monseñor Valenzuela dijo que “lastimosamente este flagelo va destruyendo la paz y la tranquilidad de nuestra sociedad paraguaya”.
“Estamos viendo ese estrago que está haciendo y nos da mucha pena realmente. Démosle una oportunidad, rescatémosle y hagamos que traten de vivir lo mejor posible”, expresó.
En otro punto, congratuló a los movimientos y los agentes que trabajan en este ámbito. “Al señor intendente de nuestra ciudad que está acompañando de cerca esta gran tarea. Y así que se sumen otros también, ojalá otros intendentes hagan lo mismo. A todos les necesitamos, Necesitamos recuperar a estos nuestros jóvenes que han caído en esta desgracia”, puntualizó.
El obispo pidió una oración por las personas que cayeron en la adicciones a las drogas y para que se trabaje en coordinación con las instituciones para “lograr vencer esta situación que va destruyendo la paz, la tranquilidad y la serenidad de nuestra sociedad”.
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