• Por Emiliano Cáceres

Corría el año 1978. El Paraguay estaba en plena dictadura de Alfredo Stroessner. Un buque de pasajeros llamado Myriam Adela cubría la ruta Asun­ción-Vallemí. La embarcación partió de la capital con unas 160 almas a bordo, además de unas 17 toneladas de carga. El capi­tán del navío era Juan Bautista Coronel.

Al segundo día de la travesía, el 10 de febrero, a las 19:00, la embarcación navegaba en la zona del Puerto Kemme­rich, a unos 80 kilómetros río arriba de Concepción. Fue en ese momento en que un violento temporal se desató en el lugar. Un repentino torbellino volteó al Myriam Adela. El pánico se apoderó de la escena. Algunas perso­nas comenzaron a ser arras­tradas por la corriente, otras se agarraban de cualquier bulto que haya quedado flo­tando, otras se esforzaban por nadar a la orilla. Todas luchaban por sus vidas.

Eligio González, el valiente canoero

UN VERDADERO HÉROE CIVIL

Un nombre que resalta en esta historia es Eligio González, un canoero y peón de estancia que se encontraba en la zona espe­rando al Myriam Adela para recoger una encomienda para su patrón. Al percatarse de lo ocurrido, González inmedia­tamente se lanzó al rescate de las personas que peleaban por no morir. Con su canoa, logró rescatar a por lo menos 25 per­sonas.

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Muchos testigos y reportes de la época coinciden en que de no ser por la acción heroica de González, la cantidad de falle­cidos habría sido mayor. “Me fui dos veces y recogía a esas per­sonas que eran arrastradas por la corriente semimuertas. Mi canoa era grande y pude sacar a 25 por ahí”, relató años después.

Don Eligio recibió condecora­ciones como la de la Cruzada Mundial de la Amistad y la del Club de Leones de Concepción. Posteriormente, el gobierno le otorgó una modesta pensión con la que vivió en su humilde hogar.

Falleció a los 90 años el pasado 23 de setiembre de 2025. Gon­zález es y debe ser recordado como lo que es: un auténtico héroe, cuya acción salvó vidas en aquella trágica jornada.

UN PAÍS DE LUTO

Con un saldo de 113 falleci­dos, el naufragio del Myriam Adela es a la fecha de hoy la peor tragedia fluvial en la historia del Paraguay, superando por mucho al segundo entre estos eventos: el hundimiento de la lancha Don Luis, ocurrido en diciembre de 1952 y que había tenido un saldo de 26 muertos.

Este episodio marcó a Con­cepción y a todo el país. No obstante, no debiera olvidarse la heroica acción de don Eligio González, cuya valentía fue fundamental para que no se perdieran más vidas

¿PUDO HABERSE EVITADO?

El historiador Fabián Chamorro acota que, aparte del temporal, otra de las causas del naufragio fue la mala distribución del peso en la embarcación.

“Las causas exactas del hundimiento fueron el temporal y la mala distribución del peso en la embarcación. Había mucho peso en el techo, eso hizo que el viento haga efecto y vuel­que. Si el peso hubiera estado mejor distribuido, probable­mente el barco no se habría volcado. No obstante, nunca lo sabremos”, precisa Chamorro.

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