Hace casi cinco meses, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) rescató a varios polluelos de guacamayos que iban a ser comercializados por traficantes y que fueron llevados hasta un refugio. Hoy, estas aves crecieron, ya comen solas, aprendieron a volar y se busca que sean totalmente independientes para su libe­ración.

Se trata de polluelos que fue­ron rescatados en setiembre del año pasado y que durante todo este tiempo estuvieron bajo el cuidado del Refugio Faunístico Atinguy. En el momento del rescate, estos pequeños no abrían aún los ojos y carecían de plumas, por lo que estaban totalmente indefensos.

Según Yanina Lugo, médica veterinaria del refugio Atinguy, actualmente estos pichones están aprendiendo a buscar su propia comida y ya aprendieron a volar, por lo que buscan que sean independientes para que puedan volver a su entorno natural.

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CUIDADO

“Desde el ingreso de los polluelos nos encargamos de su cuidado. Ahora están aprendiendo a comer solos y también están volando, esti­mamos que dentro de cinco meses estos guacamayos ya sean totalmente indepen­dientes”, expresó Lugo.

Explicó que desde el Mades pidieron el apoyo para el cui­dado de estas aves y que el 21 de setiembre ingresaron al refu­gio donde fueron recibidos con mucha alegría y esperanza de que puedan sobrevivir y vol­ver a su hábitat, pese al pésimo estado en el que fueron resca­tados.

Matías Silvera, inge­niero zootecnista, advierte que una de las principales amenazas que enfrentan es el tráfico ilegal con fines de mas­cotismo. Lamentablemente, aún se extraen huevos y picho­nes directamente de la natu­raleza, lo que impide la recu­peración de las poblaciones silvestres y agrava el estado de conservación de varias especies. Por ello, señala que la mejor manera de proteger­las es admirarlas y disfrutar de su presencia en libertad.