- Por Karina Ríos
El crimen en el que perdió la vida Jorge “Lobito” Martínez ocurrió en su vivienda y estudio ubicado en el barrio Republicano, de la ciudad de Asunción, en una calurosa tarde del 25 de enero, hace 22 años, cuando él se encontraba en su casa. Su novia y un grupo de amigos con quienes debía encontrarse esa noche comenzaron a preocuparse porque no llegaba a la cita. Comenzaron a llamarlo insistentemente y se presentaron en su vivienda. También lo hizo su novia, María Cristina Giménez, de 20 años, quien vio cuando el presunto autor huyó en el vehículo de la víctima. En el lugar habría rastro de pelea, sangre y el cuerpo sin vida del artista.
Todo fue tan inesperado. Las investigaciones iniciaron de inmediato, en principio se creía que fue un hecho de robo porque no encontraron la computadora en la que tenía varias de sus composiciones.
El crimen fue brutal. Los investigadores no lograban obtener las verdaderas causas del crimen. En el lugar no encontraron la notebook ni el automóvil que era usado por el músico, lo que acrecentaba la teoría de un robo.
Primero buscaron a su empleada doméstica, quien iba a la casa de lunes a sábado de 7:00 a 18:00, pero ese día no se presentó y estaba desaparecida, aunque posteriormente se supo que estaba en estado de shock. Dos días después fue buscada por el hijo de Martínez, que la llevó hasta la sede de la Fiscalía.
La mujer confirmó que ya no estaba cuando ocurrió el hecho y la Policía también detuvo al hijo del músico, de 22 años, a quien también sindicaron como sospechoso y que podría ser cómplice con la empleada. Pero ambos fueron puestos en libertad, por no contar con evidencias.
El automóvil de Martínez fue abandonado en la calle Zanotti Cavazzoni, en el barrio Jara de la ciudad de Asunción. Se pudo constatar que en el volante y en los asientos había sangre, lo que indicaba que esta persona también resultó herida y había rastros de sangre hasta una parada de taxi.
Otro dato importante fue que el perro de Lobito, un pastor alemán, estaba en la habitación y se podría presumir que fue una persona conocida la que cometió el crimen, porque el animal era bastante bravo con extraños.
Al que no tuvieron en cuenta fue a Jorge Daniel González Torres, de 25 años, quien era aprendiz y trabajaba con Lobito. Este fue investigado y se pudo constatar que presentaba heridas en todo el cuerpo y manos, lo que apuntaba a que tuvo una pelea.
La fiscal Teresa Martínez consiguió una orden de allanamiento y llegó hasta la casa de Jorge, el aprendiz, donde encontró la evidencia más importante: la computadora del músico y era un elemento que lo llevó a la prisión.
El hombre en todo momento negó haber matado a Lobito. A lo largo de la investigación dio varias versiones, incluso dijo que participó en el asalto, pero que fueron otras personas las que cometieron el crimen.
CONDENA DE 20 AÑOS
En setiembre de 2003, Jorge Daniel fue condenado a 20 años de cárcel y la confirmación de la condena se dio en enero de 2006. Este obtuvo la libertad condicional tras compurgar 13 años de prisión. Hasta 2018 vivió con sus padres, quienes negaron que su hijo hubiera sido el autor del crimen.
Uno de los abogados querellantes, Adolfo Jorge Kronawetter, expuso la teoría de que Jorge estaba siguiendo los pasos de su maestro, pero ese sábado discutieron como consecuencia de una desavenencia que tuvieron cuando el joven informático trajo un programa para hacer arreglos musicales, lo que no fue del agrado de su mentor y desató la ira.
Así también, los investigadores indicaron que el móvil del crimen fue por robo, un tinte pasional por una relación que habría mantenido con su alumno y porque su alumno pretendía a su novia. Hasta la fecha se desconoce el verdadero motivo de su muerte.
EL ARTISTA
Jorge Eladio Martínez Ayala, más conocido como Lobito, fue un músico y compositor paraguayo nacido en Asunción, el 11 de mayo de 1952. Fue hijo de Eladio Martínez, cantante, guitarrista, compositor y folclorista, y de Aída Ayala, modista.
Desde los 6 hasta los 11 años estudió piano con Margarita Morosoli de Piccardo, luego con Nelly Jiménez, Pedro Burián y en el Instituto de Altos Estudios Pianísticos de Leonor Aranda. Luis Cañete y Carlos Schvartzman también fueron sus profesores de armonía.
Desde los 22 años y hasta 1983 integró el grupo de música moderna y bailable Los Aftermad’s con el cual grabó numerosos discos en los que se incluían canciones de su autoría. En la década de 1980 formó parte del grupo de jazz Opus 572 y ofreció recitales de música clásica como solista de piano.
SUS OBRAS
Grabó en sus estudios Little Wolf el disco solista ‘‘Juego de niños’’ en solo de piano, en el que fusionó el jazz con la música paraguaya y desde 1997 logró los discos ‘‘Homenaje a nuestra música’’, ‘‘Solo guaranias’’, ‘‘Pintemos el mañana’’, ‘‘En las colinas del alma’’, ‘‘Canciones para mamá’’, entre otros. Su último disco fue editado en 2001 ‘‘Los sonidos de la luz’’. Al año siguiente salió de gira por Japón junto con el arpista Mariano González.

