- Por Dolly Galeano
La madrugada del 19 de enero de 2020, cuando aún no se presagiaba que estaba a punto de iniciarse una crisis sanitaria de tal envergadura, que paró el mundo, un hecho se consumaba para evidenciar otra crisis, la del sistema penitenciario en Paraguay: el país amaneció con la noticia de 76 presos fugados del Penal Regional de Pedro Juan Caballero, por un túnel, hecho que pasó a oficializarse luego como una “liberación de presos”. Los fugados estaban en el Pabellón A, planta baja y alta, según los investigadores fiscales a cargo. Confirmaron que los funcionarios penitenciarios que estaban prestando servicios facilitaron la salida por un túnel construido en el interior del sanitario de la celda n.o 13 del pabellón A Baja.
El túnel tenía 30 metros y salía al exterior de la muralla perimetral del predio penitenciario; la salida del túnel estaba a 50 metros del puesto centinela. La abertura salía a la calle Naciones Unidas por donde huyeron los presos. En una de las celdas del pabellón vaciado fueron halladas 200 bolsas de tierra. Unos 20 días antes se había hecho cateo penitenciario.
La magnitud del escape dio lugar a muchas informaciones contradictorias con la versión oficial y rápidamente surgieron declaraciones de recapturados indicando que no salieron por el túnel, sino por el portón principal ante la liberación que estaba ocurriendo. Sabino Darío González, el segundo recapturado, fue quien habló al respecto.
RECAPTURADOS
El primer recapturado fue Eduardo Alves da Cunha, en Ponta Porã, ciudad fronteriza con Pedro Juan Caballero. Hasta hoy fueron recapturados 32 PPL de las 76, de las cuales 7 fueron detenidos en el Brasil y 24 en territorio paraguayo. Uno fue abatido por la Policía Nacional. De los fugados, 40 son de nacionalidad brasileña y 36 de nacionalidad paraguaya.
Esto generó un cambio de 180 grados en el manejo penitenciario. El coronel (R) Rubén Peña, titular de la Dirección de Establecimientos Penitenciarios, explicó que lo ocurrido aquel enero en Pedro Juan Caballero fue un hecho más de una serie de sucesos que generaron un serio revés al sistema penitenciario, así como la fuerte presencia del PCC como punto crítico para el gobierno de entonces.
Mencionó que todo eso sirvió de experiencia para que a partir de agosto de 2023, la misión del nuevo gobierno sea la recuperación del control del sistema penitenciario en Paraguay, es especial Tacumbú, por ser el ejemplo más emblemático de ese problema.
REFORMA
Consideró que hubo un cambio cualitativo, un cambio de 180 grados en el manejo penal con la implementación del nuevo modelo de gestión, y consideró que la operación del Consejo Nacional de Seguridad y la integración de las fuerzas públicas son parte de esos resultados cualitativos.
Asimismo, dijo que se recuperó el control penitenciario para el cual el operativo Veneratio y la expulsión de los miembros del PCC fueron fundamentales.
El mejor control para la capacitación y selección de los agentes penales, poniendo énfasis en la formación y en la honestidad, teniendo en cuenta las experiencias citadas, fueron otros puntos aplicados, según el director Peña.
Concluyó que la inserción laboral desarrollada en los recintos penales de manera más sustentable es otro punto que desalienta la intención de fuga. Peña dijo que todo lo hecho permitió un gran avance, pero todavía quedan restos de la vieja práctica y un ejemplo fue la fuga de un pabellón de máxima seguridad, de Minga Guazú. Insistió en el refuerzo al sistema de selección de los agentes y a la capacitación.
ACUSADOS, AÚN SIN UN JUICIO
Un mes después de la fuga, los fiscales a cargo proyectaron videos en los cuales sustentaron que se trató de una liberación a través del túnel. El fiscal Federico Delfino confirmó que las imágenes del circuito cerrado penitenciario aportaron esas evidencias.
La salida se inició a la 1:36 y el primero en salir fue Timoteo David Ferreira, uno de los líderes de la facción criminal brasileña PCC, quien estaba en la planta baja.
Fueron identificados 14 jefes del citado grupo criminal entre los 76 fugados e indicaron que el plan fue preparado para la huida de esos jefes del PCC, pero que el resto aprovechó el permiso. Para las autoridades brasileñas, más de la mitad de los liberados son del PCC.
El entonces director Christian González Morel y otros 28 funcionarios penitenciarios fueron sacados de sus puestos y procesados.
Al cumplirse dos años del suceso, los fiscales Federico Delfino, Fabiola Molas e Irene Álvarez presentaron acusación por los hechos punibles de “Liberación de presos, frustración de la persecución y ejecución penal y asociación criminal”. Pero, a seis años del hecho, todavía no hubo juicio oral y público a los acusados, a raíz de los innumerables incidentes judiciales. En agosto de 2025 fue destrabada en la Corte Suprema de Justicia una de las acciones que impedía el juicio a los acusados.

