Un artículo del investigador paraguayo, Dr. Gustavo Ayala, radicado en Estados Unidos, fue destacado por la prestigiosa revista científica internacional Science, como uno de los diez avances científicos más importantes del año 2025.
El trabajo, publicado en la revista Nature, revela un hallazgo relevante, que se centra en que las neuronas ayudan al cáncer a propagarse al transferirle mitocondrias, lo que abre una nueva línea de investigación para el desarrollo de terapias que puedan frenar la metástasis.
Según explicó el investigador, el estudio demuestra que la relación entre los nervios y el cáncer es bidireccional y mutuamente beneficiosa. “No solo descubrimos que el nervio y el cáncer trabajan juntos, sino que el propio cáncer induce el crecimiento de nervios a su alrededor, formando prácticamente un sistema nervioso que apoya el crecimiento del tumor”, señaló.
SEÑALES GENÉTICAS
En ese sentido, el investigador comenzó a trabajar hace dos años con un colega, y en ese proceso, descubrieron que el control energético que ejercen los nervios sobre el cáncer no ocurre a través de señales genéticas o transcriptómicas, como se creía hasta ahora. “Es un traspaso directo de mitocondrias desde las neuronas hacia las células cancerígenas”, explicó.
Este hallazgo es relevante porque las mitocondrias de las neuronas son extremadamente potentes. El cerebro representa apenas el 3 % del peso corporal, pero consume alrededor del 30 % de la energía del cuerpo. “No solo obtienen más energía, sino que también adquieren la capacidad de resistir los distintos tipos de estrés necesarios para que ocurra la metástasis, como el estrés químico y el mecánico”, afirmó.
MUCHO MÁS ALLÁ DE LOS GENES
Durante las últimas ocho décadas, la investigación oncológica se centró principalmente en los genes, bajo la premisa de que el cáncer es una enfermedad genética. El doctor Ayala reconoció que esta visión es verdadera, pero señaló que existen otros cánceres que dependen del propio cuerpo. Sostuvo que este descubrimiento cambia de forma profunda la comprensión del cáncer. “Hoy aprendimos que hay mucho más allá de los genes.
Esto modifica la perspectiva que teníamos sobre la enfermedad y abre nuevas avenidas terapéuticas”, subrayó. “Si no nos concentramos en impedir el traspaso de mitocondrias de las neuronas a las células cancerígenas, no vamos a poder detener la metástasis. Por eso este artículo ha generado tanta atención a nivel mundial”, concluyó el científico.

