El trabajo periodístico y aca­démico de Ricardo Rivas, corresponsal de La Nación en la Argentina, y del perio­dista Daniel Bertagno en la Antártida durante 35 días fue declarado “de interés a la experiencia educativa, perio­dística y de divulgación” por el Poder Legislativo comunal de la ciudad de Mar del Plata, en el sudeste bonaerense del país vecino.

La declaración, que fue impulsada por la vicepresi­denta del Consejo Delibe­rante marplatense, la con­cejal Gabriela Azcoitia, junto con sus pares Ariel Martínez Bordaisco y Ricardo Liceaga Viñas, les fue entregada por el presidente del delibera­tivo, Emiliano Recalt, en presencia del Premio Nobel de la Paz 1980 Adolfo Pérez Esquivel, quien destacó “la importancia que la Antártida tiene para la humanidad, de cara al futuro, porque en ese continente subyacen recur­sos naturales de inestima­ble valor estratégico para el planeta”.

Desde esa perspectiva, Pérez Esquivel resaltó “el alto valor periodístico y educativo” de la serie de notas publicadas en El Gran Domingo de La Nación desde la Antártida “escritas por Ricardo Rivas, periodista y amigo personal desde hace más de 45 años, en las que da cuenta de los sacrificios que mujeres y hombres –científi­cos, meteorólogos y milita­res– desarrollan muy cerca del Polo Sur en condiciones de máxima adversidad cli­mática”.

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Esta “aventura” fue parte de una experiencia acadé­mica y cultural a distancia del Instituto Universitario River Plate (IURP) en la Base Marambio.

Rivas y Bertagno agradecie­ron la distinción recibida y aseguraron que quieren “volver a la Antártida para intentar llegar hasta el Polo Sur con la educación a dis­tancia para que se sepa que toda persona que quiera ejercer el derecho humano de estudiar pueda hacerlo desde donde se encuentre sin limitaciones”.

Finalmente, Rivas expresó su agradecimiento a los com­pañeros y ejecutivos de La Nación/Media, de GEN TV “que con llamadas, memes, vídeos, bromas y palabras de afecto nos contuvieron y acompañaron durante este viaje a la Antártida, que en principio habría de exten­derse por sólo 36 horas y por una repentina y persis­tente adversidad climática, nos retuvo en el Continente blanco por 35 días”.

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