Un adolescente menor de 18 años fue identificado como el responsable de haber colocado en la boca de la perrita Canela un cebollón que explotó y le destruyó la mandíbula. En cuanto a la expectativa de pena, desde el Ministerio Público informaron que oscila entre seis meses a cuatro años o multa.
El fiscal Augusto Ledesma presentó ayer la imputación por el hecho punible de crueldad animal, confirmó en comunicación con el programa “Arriba hoy”, de GEN/Universo 970 AM.
“El chico estaba aparentemente sin supervisión de un adulto responsable. Él encendió el objeto pirotécnico, se lo dio al animal y se produce la explosión”, refirió el agente del Ministerio Público sobre cómo habría sucedido el hecho.
PREMEDITACIÓN
Añadió que, como Ministerio Público, consideran que el joven actuó con premeditación y alevosía, porque “tuvo la intención de lacerar y cercenar la mandíbula de la canina”, puntualizó el agente fiscal.
El hecho ocurrió el 1 de enero, siendo las 1:30 aproximadamente en la compañía Caacupemí de Areguá. “Estaba manipulando un objeto explosivo pirotécnico conforme a lo que tenemos en la denuncia y lo que pudimos recabar más es que era una bomba tipo cebollón”, refirió.
DELICADA CIRUGÍA
La explosión generó fractura mandibular y fracturas laterales, y se le tuvo que hacer una cirugía de extracción de la mandíbula porque quedó mutilada. El animal herido por la bomba fue rescatado por una organización dirigida por la activista Diana Camarasa y fue internado en un centro veterinario, donde fue sometido a la cirugía.
Tras la delicada operación de extracción de la mandíbula, el animal va a tener que cambiar su modo de nutrición e hidratación. Estas deberán consistir en alimentos “semilíquidos, pastosos”, explicó el doctor Pedro Ferrer.
Por el momento, se le suministran los alimentos con jeringas y con mucho cuidado, pero el proceso de recuperación va a llevar tiempo y perdió peso por todo el proceso de estrés, aclaró el veterinario.

