Ayer se celebró el Día de los Reyes Magos en una jornada de regalos, juegos y sonrisas infantiles. Sin embargo, detrás de esta tradición persiste una realidad que interpela a la sociedad: miles de niñas, niños y adolescentes no celebran ni juegan, porque siguen atrapados en la práctica del criadazgo, una forma de trabajo infantil doméstico aún naturalizada en el país.
Con el objetivo de visibilizar esta problemática, organizaciones de la sociedad civil realizaron una activación simbólica que llamó la atención por su fuerte carga visual y emocional.
La intervención simuló una promoción de juguetes con cajas que replicaban la estética de un producto infantil. No obstante, al abrirlas el mensaje era otro: jornadas extensas, silencio, desarraigo, daños físicos y emocionales, y la ausencia de derechos básicos como la educación, la salud, la protección y la recreación.
La acción buscó generar una pausa reflexiva en una fecha emblemática. “La idea fue detenernos en medio de un día marcado por los regalos para pensar en las infancias que hoy no están jugando ni celebrando. Porque mientras algunos niños reciben juguetes, otros continúan trabajando en casas ajenas, lejos de sus familias”, explicó Marta Benítez, directora de Global Infancia.

