El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) adjudicó un proyecto estratégico de alto impacto denominado “Creación de un sistema nacional para la detección y monitoreo de micotoxinas en alimentos y forrajes”, liderado por la doctora Andrea Arrúa, investigadora categorizada Nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (Sisni).

La iniciativa busca generar evidencia científica clave para fortalecer la seguridad alimentaria, la salud pública y la competitividad productiva del país. El proyecto recibirá G. 9.500.000.000 por parte del Conacyt a través del programa Prociencia con apoyo del FEEI.

La investigación surge ante la ausencia de un sistema nacional armonizado que permita identificar, cuantificar y monitorear la presencia de micotoxinas, toxinas producidas por hongos, en alimentos de consumo humano y en forrajes destinados a la ganadería. Esta falta de información limita la evaluación de riesgos sanitarios y la formulación de políticas públicas basadas en evidencia.

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RIESGO RELEVANTE

Las micotoxinas pueden estar presentes en productos de consumo cotidiano, como harinas, panificados, frutas, granos y subproductos de origen animal, y sus efectos en la salud varían según el tipo de toxina, la dosis y las condiciones de la persona expuesta. Algunas están asociadas a efectos cancerígenos, alteraciones del sistema inmune y problemas reproductivos, lo que las convierte en un riesgo relevante, especialmente para poblaciones vulnerables.

A través de este proyecto, financiado por el Conacyt, se generará información sistemática sobre qué micotoxinas están presentes en determinados alimentos y forrajes, en qué niveles y con qué posibles impactos en la población humana y animal. Esto permitirá identificar puntos críticos en las cadenas productivas y proponer medidas de mitigación viables para productores e industrias, sin generar costos excesivos.

INSTITUCIONES

El proyecto tiene como instituciones nacionales asociadas a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Facen), el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), la Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE), y a las empresas Laboratorio Leb Science Lab SA, Kanazawa EAS Unipersonal y GeneBiome EAS. Además, las instituciones internacionales asociadas son el Instituto de Investigación en Micología y Micotoxicología, dependiente del Conicet de Argentina, y la Universidad Nacional de Misiones (Argentina).

RESULTADOS ESPERADOS

Entre los resultados esperados se destacan el desarrollo de un laboratorio especializado para la cuantificación de micotoxinas que actualmente no se analizan en Paraguay, la estandarización de métodos analíticos, la formación de recursos humanos altamente capacitados, y la generación de datos públicos que podrán ser utilizados por investigadores, autoridades sanitarias y el sector productivo.

El proyecto también incorpora estudios sobre microbiota, hábitos alimentarios y modelos predictivos asociados al cambio climático, considerando que las variaciones ambientales pueden favorecer la proliferación de hongos productores de micotoxinas en las próximas décadas.

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