Además de la costumbre de poner el pesebre, que es bien típico de nuestro país, una tradición muy popular en todo el mundo es la del árbol de Navidad, que tiene relación con prácticas de magia imitativa de propiciar la regeneración de las hojas de los árboles durante el crudo invierno. El árbol más tradicional de nuestra capital es, sin duda, el del Palacio de López, cuyo encendido se realiza en un acto multitudinario con presencia del presidente de la República y la primera dama.
Asimismo, las calles de ciudades con mucha producción artesanal como Areguá y populosas zonas comerciales como los mercados están repletos de juegos de pesebres en los más diversos tamaños y precios. El movimiento comercial también se incrementa notablemente a esta altura del año, por lo que también se ha desplegado un importante operativo de seguridad. En estos días también se vivieron escenas de profunda emoción en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, donde muchas familias se reencontraron tras varios años de ausencia.
Los puestos fronterizos registraron mucho movimiento y más de 500.000 personas pasaron por la terminal de ómnibus.
A las doce de la noche, muchos sin duda habrán brindado por la paz, la prosperidad o, al menos, festejaron con más luces y menos pirotecnia.

