Entre lágrimas y abra­zos, paraguayos que residen en el exte­rior fueron recibidos por sus familiares en el Aeropuerto Internacional Silvio Petti­rossi. En muchos casos, el reencuentro se da tras varios años de ausencia y vuelven la país para pasar las fiestas de fin de año.

En estos días, numerosas personas se congregan en nuestra principal estación aérea para dar la bienve­nida a sus seres queridos que llegan de distintas par­tes del mundo, en especial de España, uno de los principa­les destinos de la migración paraguaya en las últimas dos décadas.

La emoción invadió a niños, jóvenes y adultos ante el arribo de compatriotas desde las primeras horas de la mañana, quienes aguar­daban ansiosos con flores, globos y carteles la llegada de los aviones que traerían de nuevo al país a sus seres queridos que, por distin­tas razones, tuvieron que migrar al exterior. Entre las emotivas escenas abun­daron las lágrimas y largos abrazos por el reencuen­tro familiar tras los trámi­tes migratorios correspon­dientes.

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Entre abrazos y lágrimas, nuestra principal estación aérea fue escenario de emotivos reencuentros familiares.FOTO: GENTILEZA

COLORIDA SERENATA

Una comitiva de la Secre­taría Nacional de Turismo (Senatur) ambientó con danza, música paraguaya y canciones navideñas la esta­ción aérea, recibiendo a los visitantes con una colorida serenata.

Una mujer, que llegó ata­viada con la remera de la Albirroja, llegó desde Valencia (España) luego de ocho años de ausencia, por lo que sus allegados esta­llaron en júbilo tras la larga ausencia.

Otra joven volvió al país luego de tres años de ausen­cia y fue recibida por su madre, quien desbordante de emoción relató que “tengo tres hijas que están viniendo”.

Igualmente, otra de las pasajeras retornó de Madrid también luego de tres años y permanecerá en nuestro país por poco más de un mes. La misma fue rodeada por un bullicioso grupo de niños, entre ellos sus hijos, a quienes tuvo que dejar para ir a trabajar a España. “Tuve que salir por mis hijos en búsqueda de un mejor futuro”, refirió.

Otra de las imágenes más tiernas fue la de una abuela que estuvo firme en la zona de desembarque esperando a su hija y nieta del vuelo que procedía de Málaga. “Vie­nen después de cinco años”, precisó.