La Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) desarticuló un esquema que abastecía de armas, drogas y municiones de alto calibre al Comando Vermelho (CV), una de las facciones criminales más violentas de Brasil.
La operación, denominada CV, expuso una red que operaba con fachada empresarial y que tenía como función adaptar vehículos para transportar cargas ilícitas destinadas a las favelas de Río de Janeiro.
La Dirección de Operaciones Urbanas intervino una supuesta importadora, donde los agentes hallaron un minucioso sistema de ocultamiento de material ilícito. Dentro de la oficina principal, descubrieron una pared falsa, detrás de la cual se almacenaban municiones, droga y piezas de fusiles.
ESTRUCTURA CRIMINAL
La estructura criminal estaba encabezada por Víctor Manuel Greco Céspedes, identificado como propietario y financista del negocio de fachada. A su lado operaba Gustavo Alejandro González Díaz, alias Chaco, de 31 años, señalado como responsable logístico.
El grupo contaba además con un conductor y encargado de traslados, Luis Miguel Duarte Benítez, de 36 años.
Según la investigación, Greco delegaba en Chaco las tareas de modificación de vehículos y camiones para habilitar compartimentos secretos destinados a ocultar cargas de armas, municiones y estupefacientes. González Díaz realizaba viajes frecuentes a Bolivia, donde adquiría armamento que luego ingresaba al país desarmado, una modalidad usada para evadir controles.
Los elementos incautados, aún en proceso de peritaje técnico, revelan la peligrosidad del esquema.
El operativo estuvo liderado por el fiscal Arnaldo Venialgo en el marco de la investigación denominada Conexión CV, orientada a rastrear vínculos logísticos entre células paraguayas y la organización criminal brasileña.

