Hay historias que son muy importantes de resaltar y dar a conocer, porque dan men­sajes de esperanza y supe­ración. El caso de Celeste López Martínez, de 29 años, ingeniera agrónoma, es uno de ellas.

Desde el Sistema Nacional de Formación y Capacita­ción Laboral (Sinafocal), cuentan la historia de la joven profesional. Celeste realizó el curso de Plan de Negocios y esto cambió su visión de trabajo, llevándola a ser hoy emprendedora, con sus ventas de cultivo y producción de ají de dife­rentes sabores en aumento.

Celeste comentó que con su título de ingeniera volvió a su pueblo natal de Jagua Kái, una localidad de Caa­guazú, situado en el depar­tamento de Caaguazú. Tenía sueños y esperanzas y parcelas de tierra que debía explotar, pero algo faltaba para seguir adelante y se inscribió al curso de Plan de Negocios que siguió de manera virtual. Allí apren­dió a hacer un estudio de mercado en la zona y le abrió las puertas en el cultivo y producción de ají, registró su marca como productos Don Virgilio, en honor a su abuelo.

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EN FAMILIA

Reunió a su familia, su mamá Salustiana Martínez y a su papá Toribio López e inició su empresa familiar con la producción de ajís. Pero faltaba algo más un espacio que reúna las con­diciones necesarias para la elaboración e higiene del producto y se inscribió para recibir ayuda del Gobierno con el programa “Capital semilla”, trámites y aseso­ramiento se realizó a través de la dirección de Empren­dedurismo del Sinafocal.

Consiguió del Gobierno la ayuda de 10 millones de guaraníes y pudo cons­truir un pequeño laborato­rio para la elaboración, pro­cesamiento y ventas de sus productos.

Hoy con todas las comodi­dades cuenta con una pro­ducción de 100 ajís por día que distribuye en locales comerciales y gastronó­micos de la zona. Produce variedades de sabores de picantes, tiene muy fuer­tes, suaves, ahumados, con miel, etc., según explicó la emprendedora.

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