Durante la misa central de Caacupé, el obispo Ricardo Valenzuela reflexionó sobre el trabajo digno y a la vez exteriorizó la preocupación de la Iglesia acerca de la desocupación, instando a los contribuyentes a pagar los impuestos para que los beneficios alcancen a los ciudadanos.
“Si nosotros leemos la Biblia nos presenta a Dios mismo como modelo de trabajo. Dios obra durante seis días y descansa el día séptimo. Y estableciendo así la ley del trabajo y del descanso. Todo esto antes de que existiera el pecado. El trabajo forma parte de la naturaleza, no del castigo del hombre”, dijo en su homilía.
Monseñor Valenzuela manifestó que el trabajo es “la acción redentora de Cristo y es la realización del hombre”, pero el trabajo también es cansancio y a veces es fuente de conflicto. Seguidamente se detuvo a analizar la ociosidad de mucha gente y la necesidad de que accedan a una fuente laboral.
“Hoy podríamos nosotros especificar toda manifestación de esta realidad negativa del trabajo, la primera es la falta de trabajo, o sea la desocupación. La caja de empleo con todos los dramas que acarrean, por ejemplo dramas económicos por la dificultad de llevar adelante una familia, dramas morales y psicológicos por el sentido de frustración”, expresó.

