En coincidencia con el Día Mundial de Lucha Contra el Cáncer de Mama, que se recordó ayer, la doctora Fanny Corrales com­partió estadísticas de casos diagnosticados y óbitos aso­ciados con esta enfermedad en nuestro país.

“En Paraguay, se estima que se diagnostican alrededor de 800 nuevos casos de cáncer de mama al año, y entre 400 y 450 mujeres mueren por esta causa anualmente. La inci­dencia aumenta a partir de los 45-50 años, y la tasa de cura­ción es muy alta si se detecta a tiempo. Un reporte de 2019 del Ministerio de Salud indi­caba 1.747 diagnósticos ese año, con una tasa de letali­dad del 20 %”, señaló la doc­tora Corrales en diálogo con La Nación/Nación Media.

La médica destacó la impor­tancia de una detección tem­prana de la patología, de ahí la necesidad de que las muje­res se sometan a un control, a fin de iniciar un tratamiento oportuno. “Si se detecta a tiempo tiene alta probabili­dad de curación. Se espera que esto reduzca la carga del cán­cer y el número de muertes causadas por esta enferme­dad. El cáncer no es una sola enfermedad, sino un grupo de enfermedades relaciona­das. Nuestros genes, el estilo de vida y el ambiente que nos rodea actúan en conjunto para modificar el riesgo de cáncer, ya sea al aumentarlo o disminuirlo. El riesgo de presentar cáncer en cada per­sona es una combinación de estos factores”, subrayó.

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La doctora Corrales explicó que los controles anuales están indicados a partir de los 40 años con una mamografía. La mamografía debe realizarse cada uno o dos años, según la recomendación específica del médico. Aclaró que las mujeres de alto riesgo pueden precisar empezar la detección a partir de los 30 años.

“Si tiene ante­cedente de un familiar de pri­mera línea, padres o herma­nos, realizar 10 años antes de la edad en que se le diagnos­ticó al familiar. Los exámenes pueden incluir mamografías y resonancias magnéticas (MRI). La consulta médica temprana es fundamental si hay antecedentes familiares”, significó.

Otros controles importantes son la autoex­ploración mensual: familia­rizarse con el aspecto normal de las mamas es crucial para identificar cualquier cambio. Así también, la consulta gine­cológica: visitar al ginecólogo regularmente para chequeos básicos es una parte funda­mental de la prevención. Por otro lado, recomendó la vigi­lancia activa: estar atenta a cualquier cambio en los senos (bultos, secreción, cambios en la piel) y consultar a un médico de inmediato.

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