La producción de alimentos enfrenta hoy un gran desafío: cómo alimentar a una población mundial en crecimiento sin dañar el medioambiente.

En ese contexto, la Dra. Griselda Meza, investigadora categorizada en el Sistema Nacional de Investigadores (SISNI) y beneficiaria del Programa de Inserción de Capital Humano Avanzado en la Academia del (Conacyt), impulsa la valoración de subproductos agrícolas como un recurso para el futuro de la producción sostenible en Paraguay y en toda la región.

Se entiende por coproductos agrícolas a los subproductos que quedan después de procesar ciertos cultivos. Un ejemplo claro es el de la soja que, al extraer su aceite, queda la harina, que resulta fundamental en la alimentación de aves y cerdos. Lo mismo ocurre con la pulpa de cítricos y remolacha; el salvado de arroz o trigo o los residuos de la mandioca.

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Estos materiales, que antes podían considerarse desechos, actualmente se convierten en recursos valiosos para la ganadería. Su aprovechamiento es un ejemplo práctico de economía circular, ya que permite reutilizar residuos, reducir la contaminación y generar productos útiles para otro sector.

Además, ofrecen ventajas económicas, pues disminuyen de manera significativa los costos de producción, considerando que la alimentación representa hasta el 70 % de los gastos en la ganadería.

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