Según datos aportados por la Policía Nacional, la investigación había comenzado semanas atrás en la frontera entre Pedro Juan Caballero y Ponta Porã, donde se detectaron movimientos sospechosos de armas, drogas y vehículos robados provenientes del departamento Central. Ese dato fue revelado por el comisario Hugo Grance, quien remitió la información a Asunción y pidió apoyo a la unidad de inteligencia del Departamento de Hechos Punibles, un equipo que suele reforzar a las jefaturas en zonas críticas como Amambay, informó el periodista de Nación Media, Joel Corvalán.
El seguimiento de esta pista llevó a los investigadores hasta la ciudad universitaria, específicamente al barrio Mita’î, donde se observaba un ir y venir de vehículos de alta gama en una casa aparentemente tranquila. Allí comenzó una discreta vigilancia, en la certeza que seguían las huellas de asaltantes y traficantes de armas de frontera. Nada hacía pensar que estaban cerca de un pez gordo. El lunes pasado hubo un inesperado giro, cuando un informante se presentó ante el Ministerio Público. Con tono nervioso, aseguró que en esa misma zona se ocultaba “un peruano conocido como el Monstruo”. La revelación, motivada por un despecho personal ya que su exmujer era la actual pareja del peruano, encendió las alarmas. El fiscal Benjamín Maricevich comunicó el dato a Hechos Punibles, que ya trabajaba sobre la vivienda señalada.
El martes por la tarde, los agentes confirmaron las sospechas. Un dron captó ropa tendida en el patio: prendas masculinas que coincidían con las de Moreno Hernández. Poco después, un vehículo estacionado en el lugar fue reconocido como uno de los usados en asaltos a transportadores en Caaguazú. Los investigadores ya no tenían duda. Los cabos encajaban. El allanamiento se llevó a cabo el miércoles a la tarde, cuando las mujeres salieron de compras. Los agentes irrumpieron en silencio y encontraron a Moreno Hernández en el interior. La vivienda, equipada con wifi, televisión y sofás, parecía lista para ser abandonada, quizás para ir otra vivienda, ya que estilaba estar en un mismo sitio solo por espacio de uno a dos meses. Otro dato que inquietaba a el Monstruo era su entorno, basta peculiar: al lado de su vivienda vivían dos policías, uno al servicio de la Comandancia y el otro de la agrupación Lince, detalle que aumentaba la tensión en cada movimiento de los agentes. Los investigadores confirmaron que el alquiler había sido firmado el 10 de setiembre por 1.500.000 guaraníes, más 750.000 de garantía.
Moreno Hernández no solo era el líder de una organización criminal del norte de Perú, sino de un hombre que habría asumido la logística del PCC, facilitando armas, vehículos y apoyo a bandas locales dedicadas a violentos atracos en rutas del país. Lo concreto es que el Monstruo cayó de manera fortuita, cuando la policía perseguía a bandas de robacoches y traficantes de armas. Nadie imaginaba que el criminal más buscado de Perú se ocultaba en una calle de San Lorenzo, bajo la protección de un círculo reducido y, al final, traicionado por un despecho.
MORENO PRESO EN EMBOSCADA
En medio de un fuerte dispositivo de seguridad, se concretó el traslado de Erick Moreno Hernández, alias el Monstruo, líder del grupo criminal peruano “Los Injertos del Cono Norte”, quien permanecerá en la penitenciaría de máxima seguridad de Emboscada.
En tanto, ya se dictó la prisión preventiva y obran en poder de la Justicia paraguaya dos pedidos de extradición por los delitos de organización criminal y secuestro, que están a cargo de la jueza penal de Garantías, Clara Ruiz Díaz.
Mientras el juez Francisco Acevedo fue notificado de una sentencia firme de 12 años de prisión impuesta a Moreno Hernández por robo agravado en Perú. Así también, el detenido tomó la determinación de someterse a la justicia paraguaya para lo que pidió quedarse el mayor tiempo posible en nuestro país, al argumentar que su integridad está en riesgo en ambas naciones que requirieron su extradición.

