La piel es el órgano más grande con el que cuenta el ser humano. Debido a que su objetivo principal es la pro­tección del cuerpo, es vital aplicar ciertos cuidados, en especial en temporadas como el invierno, donde los factores ambientales exter­nos pueden llegar a generar reacciones en las zonas más expuestas.

Las bajas temperaturas, la falta de humedad y en algunos casos los cambios de temperatura bruscos, de interiores a exteriores, pue­den afectar a la piel, que se puede ver resentida y pre­sentar mayor sensibilidad, resequedad.

Esto, inclusive, puede lle­var a un prematuro enveje­cimiento si esta no es pro­tegida debidamente.

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En conversación con La Nación/Nación Media, la dermatóloga Olga Aldana, jefa del Programa Nacional de Control de la Lepra del Ministerio de Salud, enfa­tizó que lo más importante a la hora de hablar del cui­dado de la piel es la hidra­tación.

Este proceso debe ser reforzado en temporadas de mucho frío, en especial en las zonas del cuerpo que se encuentran expuestas, como la cara, el cuello y las manos, especialmente.

“Lo básico es la hidratación de la piel siempre y lo ideal es hacerlo después del baño. En cuanto al uso de la ves­timenta, también tener en cuenta siempre ponerse una prenda de algodón debajo de los abrigos de lana u otro tejido para evitar picazón, ardor o lesiones”, indicó la doctora Aldana.

ALTAS TEMPERATURAS

La profesional dermato­lógica recomendó, ade­más, evitar el uso cons­tante y prolongado de agua caliente, ya que esto puede generar lesiones y acelerar el proceso de resequedad de la piel, puesto que las altas temperaturas retiran el aceite natural que protege la piel de las irritaciones.

Para mantener una piel siempre saludable, tanto para los baños como los lavados constantes, se recomienda siempre la uti­lización de agua templada y de productos que no sean corrosivos.

HIDRATACIÓN ORAL

Cuando hablamos de un órgano tan grande como es la piel, es imposible evi­tar hablar de factores esen­ciales como la ingesta de agua, la cual es clave para mantener de forma natu­ral la hidratación de la piel y el equilibrio de todo el cuerpo.

Es por eso que se reco­mienda continuar bebiendo agua, pese al descenso de la temperatura, y en ese sentido, la ingesta de agua recomendada es un prome­dio de 1,5 litros a 2 litros diariamente.

PROTECTOR SOLAR

Si bien pasamos menos tiempo al aire libre en invierno, el daño que pue­den provocar los rayos UV del sol es igual de peligroso todo el año, motivo por el cual se recomienda el uso de protector solar. El blo­queador también es reco­mendable utilizar en días nublados, donde si bien no se percibe directamente el sol, sus rayos están presen­tes a través de las nubes y aun así pueden generar daño a la piel, explicó la profesional.

IRRITACIONES

A raíz del frío, en muchas ocasiones la piel, en espe­cial del rostro, labios y manos, sufren de paspa­duras y enrojecimien­tos, y al momento de tra­tar estos casos, la doctora Olga Aldana recomienda evitar cualquier tipo de medicina cacera, ya que esto puede agravar las lesiones. “Siempre es importante que la piel sea tratada con los productos exactos para el problema que se presenta, si se dan casos de paspaduras o que­maduras, se puede utilizar cremas que están dirigidas para hidratar y reparar la piel”, remarcó la profesio­nal a La Nación.

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