Los más pequeños de la casa son los más sensibles ante las altas temperaturas, y los meses de calor pueden provocar cambios en los hábitos alimentarios. Por ello, en esta época es importante reforzar la alimentación saludable aprovechando la frescura de frutas y verduras, y la correcta hidratación diaria para lograr el equilibrio del organismo, así como otros cuidados propios del verano.
En ese sentido, el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (Inan) brinda algunas recomendaciones a tener en cuenta. Los bebés menores de 6 meses que reciben lactancia materna no necesitan adicionar otro líquido además de la leche materna, aunque en días de calor es importante ofrecérsela con mayor frecuencia, para lograr la regulación de la temperatura corporal. Posiblemente, durante los días cálidos, el bebé de por sí demande mayor cantidad de leche.
A partir de los 6 meses de edad, ya deberán consumir agua potable y, en épocas calurosas, en mayor cantidad. Se debe evitar darles gaseosas y bebidas azucaradas que no ayudan a la hidratación. Además, a esa edad, el bebé ya recibe alimentos sólidos como alimentación complementaria. Es preferible optar por preparaciones saludables como hervido, a la plancha, al vapor y al horno.
Las frutas y verduras son buena fuente de vitaminas, fibra y agua, por lo que es importante ofrecerlas de todos los colores. Son una excelente opción para consumir como media mañana, merienda o postre del almuerzo o cena. Luego de los 18 meses de edad, se puede incluir en la dieta de los niños ensaladas de verduras crudas.

