Nos recibió sentada en su sofá de color morado, bien arre­glada, con un vestido azul y una sonrisa con la siguiente expresión: “Estoy lista para la entrevista”. Así conversamos con doña María Erenia viuda de Mercado, oriunda de la ciu­dad de Minga Guazú, depar­tamento de Alto Paraná. Ella es conocida como la mujer de hierro, luchadora, preocu­pada y ocupada de sus hijos, a quienes, a sus envidiables 82 años, sigue educándolos con cariño y cumpliendo varios roles a la vez. Doña Erenia tuvo 14 hijos con don Luciano Mercado, quien falleció hace 5 años. En total son 9 varones y 5 mujeres, que le dieron 40 nietos y 14 bisnietos. Su pri­mer hijo tuvo a los 21 años en la casa, con la tradicional pre­sencia de parteras, “como era muy común en aquella época”, dijo. “Cada año estaba emba­razada, antes no existían los métodos anticonceptivos, teníamos parteras y docto­ras pero no era como ahora, yo tuve a mis 14 hijos en parto normal”, aseveró.

Desde muy joven, “Ña Ere­nia”, como la llaman en el barrio, llevaba los productos de la chacra para vender al centro de la ciudad y así sos­tener los gastos de la familia. Inculcó a sus hijos y nietos la formación académica perma­nente para que puedan servir con capacidad y honestidad a su familia, la comunidad y el país. “Mi marido era agricul­tor y yo siempre estuve a su lado en la cocina y el plan­taba naranja, mandioca y mandarina, yo subía a mi cabeza y me iba a vender al Brasil, vendía todo para des­pués comprar mercaderías y empezar de vuelta al día siguiente”, relató.

Enamorada de todos sus hijos, destacó que los 14 tienen profesión; entre médico, periodista, psicó­logo, docente y hasta una hija monja que reside en Roma. El secreto para tantos años de matrimonio es definitiva­mente el diálogo constante, según doña Erenia.

Cuenta que esa siempre fue la clave para permanecer junto a su esposo tantos años. “Hay que tener hijos, uno necesita de los hijos, ahora que ya soy mayor, son mis hijos los que más me cuidan”, manifestó. La pregunta ineludible fue quién de los 14 es el “prefe­rido” a lo que con firmeza y absoluta contundencia contestó “No tengo favori­tos, todos son cariñosos y a todos les quiero por igual”, sentenció.

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