Un grupo de investigadores realizó una encuesta en línea que fue difundida a nivel nacional con el objetivo de determinar la proporción de pacientes con riesgo de padecer algún trastorno alimentario y de la ingestión de alimentos en la población paraguaya, pues los mismos están asociados con importantes efectos físicos y de morbilidad psicosocial, así como con un impacto negativo en la calidad de vida de las personas.
Participaron 375 personas, las mujeres mostraron tener 2,4 veces más chances de padecer un desorden alimenticio en comparación con los hombres. El Dr. Julio Torales, uno de los autores del estudio, comentó que hay una predisposición biológica del sexo femenino a tener percepciones negativas sobre el cuerpo, sumado a la presión cultural que tienen, en donde la sociedad les impone la “necesidad” de ser delgadas para tener éxito, cosa que a los hombres no les exige.
“La sociedad es muy discriminativa en ese sentido porque impone a la mujer un modelo de delgadez que debe seguir”, explicó el Dr. Torales. Se pudo observar que el 13,6% de los participantes tenía indicios de padecer algún tipo de trastorno alimentario. Uno de los trastornos más comunes es el de provocarse el vómito para controlar la figura o el peso, la investigación explica que las consecuencias en la salud física de la práctica continua de vómitos autoinducidos abarcan caries dental, agrandamiento de las glándulas salivales, enfermedad por reflujo gastroesofágico y desequilibrio electrolítico, que puede ser mortal.
Otra de las conductas que presenta mucho riesgo es el uso de laxantes. En la investigación, las personas que dicen haber utilizado laxantes muestran 6,8 veces más riesgo de tener un trastorno alimentario en comparación con las que no los utilizan.

