La ya declarada pandemia por la OMS obliga a los viajeros que reservaron vuelos a cancelarlos o a cambiar de fecha. Si bien en principio por regla se establecieron cancelaciones para zonas de riesgo como China, norte de Italia (Lomardía, Piamonte, etc.), Japón, Irán, Singapur, Corea del Sur, Tailandia, Hong Kong, tras el comunicado de la OMS algunas se vieron obligadas a no penalizar a los turistas.
Esto generó un caos, pues las aerolíneas se resisten a cumplir con las necesidades del cliente. Algunas firmas internacionales y reconocidas cobran sumas siderales incluso por tramo. En redes sociales, los viajeros reclaman que no se trata de un cambio ocurrente, sino de fuerza mayor.
Lo cierto es que los vuelos pierden salidas y el negocio turístico al menos este año se ve resentido, más que nada por el temor de los viajeros a someterse a la cuarentena exigida, y otros países de hecho prohibieron ir a zonas de riesgo, pese a que la OMS no desaconseja, pero ante la declaración las firmas dieron un paso al costado, reduciendo frecuencias, cancelando y lamentando las pérdidas involuntarias a raíz del coronavirus presente en todo el mundo.
Las terminales aeroportuarias intensifican cada vez más sus controles. Miles de turistas quedaron varados en Roma y otras ciudades cuando el primer ministro resolvió el estado de sitio. Hasta ahora la pelea continúa y los clientes emiten sus descargos consternados por la situación en las diferentes plataformas sociales.

