El terrible caso de la madre que se suicidó después de presuntamente asesinar a sus dos hijos, tiene como explicación una depresión posparto, según comentó Lucio Gallardo, marido de la víctima.
El hombre expuso que si bien no se encontraba bajo ningún tratamiento médico, Adelaida Ortiz Ramírez (30) atravesaba una depresión posparto que le llevó a matar a sus hijos de ocho meses y de tres años.
También reveló a la Fiscalía que su mujer le envió un mensaje minutos antes de la tragedia, pidiéndole que vaya a la casa, pero que no acuda solo, para no asustarse.
“Ella era ama de casa, se dedicaba a tiempo completo al cuidado de los menores, es una familia normalmente constituida, radicada en Vaquería, a simple vista con un buen pasar económico, es una vivienda digna, con pequeño comercio que se estaba armando”, relató el fiscal Raúl Marecos, en contacto con Universo 970 AM.
Lucio trabaja como chofer y al llegar a su domicilio se encontró con la terrible escena. El terrible caso se registró en la siesta del pasado domingo 15, en el barrio 30 de Julio de Vaquería, Caaguazú.
ENFERMEDAD SEVERA
La Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud, a cargo de la doctora Mirta Mendoza, señala que la depresión posparto es un trastorno del ánimo que afecta a las mujeres después de dar a luz. “Las madres que la padecen tienen sentimientos de extrema tristeza, ansiedad y cansancio, lo que les dificulta realizar actividades de la vida diaria, cuidar de sí mismas y de otras personas. Si estos síntomas duran menos de 2 semanas, se conocen como “baby blues” (tristeza puerperal) y desaparecen por sí solos dentro de ese tiempo. Pero si duran más de 2 semanas, se puede considerar depresión posparto y necesita tratamiento”.
Por lo general, son los familiares los que se deben dar cuenta. Se presenta poco después del parto o hasta un año más tarde, aunque lo más frecuente es dentro de los tres primeros meses. Afecta a 1 de cada 6 mujeres que dan a luz.
Otros síntomas son pérdida de energía, cambios en el apetito, necesidad de dormir más o menos de lo normal, disminución en la concentración, indecisión, inquietud, sentimientos de inutilidad, culpabilidad o desesperanza, y pensamiento de autolesión o suicidio, llanto persistente sin razón, falta de lazos de afecto por el recién nacido, agobio, temor de quedarse sola con el recién nacido, y tener problema de crear un vínculo emocional con él, etc.

