• Pedro Juan Caballero
  • Por Emerson Dutra
  • Corresponsal.

El violento asesinato, con el sello de la mafia de frontera, se registró en horas de la madrugada de ayer sobre las céntricas calles Carlos Antonio López y José Félix Estigarribia, a metros de la histórica laguna Punta Porá, informó la Policía Nacional. De acuerdo a los datos, Pablo Augusto Ramírez Bareiro (22) y Robson Giovanni Acosta Pérez (21) transitaban por la ciudad a bordo de un lujoso vehículo Nissan, tipo Skyline, color negro, cuando fueron cercados por hombres fuerte­mente armados que, a su vez, se encontraban en una camioneta Toyota Hilux, color blanco.

Portando armas de guerra, los sicarios empezaron a dis­parar contra la humanidad de sus potenciales víctimas, quienes intentaron evitar el ataque, pero fueron persegui­dos en pleno centro de la ciudad que duró varios minutos. En la dirección arriba mencionada, Pablo Augusto y su acompa­ñante Robson Giovanni fueron mortalmente heridos por los potentes proyectiles de un fusil de guerra calibre 7,62 milíme­tros de alto poder de destruc­ción. Tras cometer la ejecu­ción, los matones a “sueldo” se dieron a la fuga con rumbo des­conocido, según se informó.

Datos revelan que el 6 de diciembre del 2018, descono­cidos acribillaron la casa de César Gustavo Ramírez. En ese entonces, los malvivien­tes dispararon 22 tiros contra su residencia por causas, hasta ahora, desconocidas. “Según comentaron los familiares, tienen problemas, amenazas, pero no dijeron de dónde pro­venían esas advertencias”, señaló la fiscala Reinalda Pala­cios, a cuyo cargo se encuentra la investigación del hecho.

OLA DE ASESINATOS

Con este nuevo hecho de doble homicidio aumenta a 83 la can­tidad de personas ejecutadas este año en la zona de fron­tera. Según había afirmado el diputado nacional Roberto Acevedo (PLRA) la ola de vio­lencia que actualmente azota la región es consecuencia de la existencia de una policía corrupta en la zona.

“Todos los casos terminan en el famoso oparei, común en nuestro país”, coincidieron en señalar algunos poblado­res quienes, una vez más, exi­gieron a las autoridades poli­ciales frenar la elevada ola de crímenes que actualmente castiga con fuerza la capital departamental.