La Organización Panamericana de la Salud (OPS) sitúa a la depresión como primera causa de discapacidad en la región. Paraguay es el país con mayor cantidad de años perdidos por discapacidad, por depresión, en la región con un 9,4% del total de años.

Paraguay, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia son los cinco primeros países en la tabla clasificatoria de la discapacidad por depresión.

La OPS sostiene que más de un tercio de la discapacidad total en la región de las Américas se debe a trastornos mentales y la inversión actual es muy inferior a la necesaria para abordar la carga que estas enfermedades suponen para la salud pública.

La Organización insta a los países a incrementar el presupuesto destinado a la salud mental y a asignar los recursos a intervenciones de costo-eficacia más comprobados.

Según el estudio, el gasto destinado a la salud mental representa en promedio solo el 2% del presupuesto de salud de los países y de este, alrededor del 60% se destina a los hospitales psiquiátricos.

“Se recomienda al menos el 5% del presupuesto a salud mental y Paraguay destina apenas el 1,8% para esta área”, expresó Mirta Mendoza, directora de Salud Mental del Ministerio de Salud.

También lamentó que no se posea la cantidad necesaria de especialistas en trastornos o enfermedades mentales con relación a la cantidad de población que se posee, “aunque existen departamentos que están más cubiertos que otros”, dijo.

Además, manifestó que una deuda del país es la falta de camas de internación en los hospitales generales regionales para crisis de enfermedades mentales, incluso, “para tener consulta con un especialista o para acceder a las medicaciones, muchas personas se tienen que trasladar muchos kilómetros”.

Insistió en la importancia que se le debe dar a las enfermedades mentales para el buen desarrollo del ser humano ya que cuando una persona posee una enfermedad mental, le afecta en su vida laboral, estudiantil y en su relacionamiento como cualquier otra enfermedad crónica.

Por otra parte, según la OPS, los latinos son mucho más propensos a tener problemas de salud mental, estos tienen menos probabilidades de obtener los servicios de salud mental que necesitan, lo que lleva a una gran cantidad de problemas, como la falta de trabajo.