“Hay un descontrol total en el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS). El Consejo ya no funciona y también el presidente (Armando Rodríguez) se tiene que ir”, dijo tajante la presidenta del Sindicato de Obreros y Empleados del IPS (Seodips), Stella González.

Indicó que con la rescisión del contrato con la empresa de seguridad que venía ofreciendo el servicio, no solo se registraron robos, sino además, los vendedores comenzarán a pulular los pasillos, llevando comida para ofertar. “Hasta mis compañeros hacían eso y si no hay control, eso se volverá un caos”, aseguró.

Indicó que anteriormente la seguridad y el orden estaban a cargo de 150 guardias y ahora un par de docenas de policías intentan controlar la situación, pero se les escapa de las manos. Lamentó que la gente entra y sale de las áreas restringidas (internaciones) sin ningún tipo de control; y dijo que eso podría derivar en problemas de salud no solo a los pacientes, sino además a los visitantes, ya que el hospital tiene varios virus hospitalarios, entre ellos el temible KPC.

Un equipo de La Nación realizó un recorrido no solo por el pabellón Policlínico, sino además por las áreas de internados y no constató la presencia de policías ni funcionarios en las zonas de entradas que resguarden las áreas. Al consultar a los enfermeros y médicos de los distintos pisos, ellos –aunque manteniendo el anonimato– admitieron que hay más gente que lo habitual, inclusive en horario en que no deberían estar por esos lugares.

Asimismo, tras el vencimiento del contrato con el servicio de seguridad, el IPS se vio obligado a reducir el horario de habilitación del Parque de la Salud que actualmente estará abierto al público solo de 7:00 a 17:00. Llegado el horario establecido, los portones serán cerrados y se abrirán al día siguiente, ya que no se tiene personas que puedan cuidar fuera de ese horario, explicaron en la caseta de ingreso.