Con el lema “Con la bendición de Dios, respeto por las reglas y mucha prudencia, podremos llegar a buen destino”, los Hermanos Franciscanos Capuchinos del Paraguay realizaron ayer su tradicional bendición de vehículos como lo hacen desde hace 20 años. Esto, en el marco del novenario a san Leopoldo Mandic, santo patrono de esta orden religiosa, celebrado cada 12 de mayo.
“Cada año bendigo mi auto, ya que es una protección para toda la familia que va a bordo de este vehículo, todos los días, a diferentes rumbos. Cumplo todas las leyes de tránsito, a parte de recibir la bendición. Es 50% hacer bien las cosas para que Dios nos ilumine otros 50% para librar los males del tráfico”, indicó uno de los conductores que se acercaron hasta la avenida Perón e inmediaciones de la calle El Trabajador para que los hermanos capuchinos –ataviados con sus túnicas de color marrón– bendijeran el automóvil en el que se desplazan junto con sus familiares.
Una larga fila de rodados de todo tipo, así como motos, bicicletas y buses, aguardaron pacientes por la bendición de los hermanos. De la actividad participaron voluntarios de la capilla San Leopoldo, quienes montaron un toldo para una pequeña santería, donde vendieron rosarios, llaveros y pulseras que iban siendo bendecidos al mismo tiempo de ser comercializados.
También acompañaron la bendición agentes de la Policía Municipal de Tránsito (PMT), quienes se encargaron de ordenar el tráfico vehicular.
“Durante la novena de nuestro santo patrono san Leopoldo Mandic, que es el 12 de mayo, todos los sábados antes de su fiesta nosotros hacemos la tradicional bendición de vehículos”, reiteró uno de los hermanos.
En la ocasión, entregaron calcomanías con la insignia de “Vehículo Bendecido”, que se colocaron al lado de la insignia de habilitación. También regalaron estampas con la imagen de san Leopoldo Mandic y los 10 mandamientos del manejo responsable.

