Mauricio Javier Gar­cete Sosa (52), según los indicios, agredió a su esposa, Daisy Belén García (47), con bru­tales golpes de puño para posteriormente ahorcarla. El crimen ocurrió en el dor­mitorio matrimonial de la casa ubicada en el barrio Bar­cequillo, más precisamente en las calles Juan Sebastián Bach y Divaldi Mosar de San Lorenzo.

La médica forense del Minis­terio Público, Silvia Giménez, y personal del departamento de Criminalística de la Policía Nacional llegaron primero hasta la vivienda e inspeccio­naron el cuerpo del hombre. Concluyeron que la muerte fue causada por asfixia mecá­nica por ahorcamiento.

Posteriormente, el equipo se trasladó hasta el centro asistencial, donde se encon­traba el cuerpo de la mujer y lo inspeccionaron, observando varias lesiones en la cabeza y tórax, además de una lesión de larga data en el brazo derecho.

La hija, al salir rumbo a su tra­bajo, encontró a su padre en la entrada de su casa colgado de una soga atada a una viga del techo, tras lo cual fue en busca de su mamá a la habitación, hallán­dola desvanecida, informó el fis­cal de la Unidad Zonal de San Lorenzo, Julio César Ortiz, que interviene en el caso. Recurrió rápidamente a la Policía y tras­ladaron a la madre a un centro asistencial de Villa Elisa, donde se constató su deceso.

A pesar de que no existían denuncias por agresión, teniendo en cuenta que veci­nos ni familiares escucha­ron lo sucedido, el hombre padecía de depresión, según lo mencionado por una de las hijas. Él ya había consultado, pero se negó a tomar la medi­cación, comentó.

ALARMANTE CIFRA

El Observatorio del Ministe­rio de la Mujer registró ya 17 feminicidios en el año, lo que hace un promedio de uno por semana. Los casos de violen­cia contra la mujer pueden ser denunciados directamente al número de emergencias de la Policía Nacional 911 o al 137, línea habilitada por el ente estatal.

Desde el Ministerio de la Mujer recomiendan a las mujeres abandonar las rela­ciones conflictivas, en las que se reiteran amenazas, empujo­nes y golpes, porque el ciclo de la violencia siempre se repite y puede terminar en tragedias como las que vienen aconte­ciendo con esta verdadera pandemia que sufre el país.