Sin dudas, la beata María Felicia de Jesús Sacramentado fue la que unió a Nancy Melgarejo Esquivel y Harry Toews Reimer. Hoy, seis meses después de conocerse en circunstancias poco agradables, son marido y mujer, ya que ayer celebraron la boda civil que los unió en matrimonio.
“Siempre fui feliz, pero ahora estoy plena y tengo con quien disfrutar esta felicidad”, dijo Nancy, mientras que Harry aseguró que “Nancy es una mujer única, que tiene un corazón puro” y fue eso lo que le atrajo de ella.
Nancy contó que el 28 es una fecha muy importante, ya que es el día que se recuerda a la beata Chiquitunga porque ella falleció el 28 de abril. “Al casarnos un 28 pedimos que la beata nos siga bendiciendo con su aroma a jazmín. El 28 de cada mes es una fecha importante para los devotos”, indicó.
Si bien ambos son paraguayos, la relación estaba “prohibida” porque profesaban y practican religiones distintas: ella católica y él menonita. Pero la unión se hizo sólida cuando él sufrió un infarto; y ella, como una de las primeras devotas de la beata María Felicia de Jesús Sacramentado (Chiquitunga), encomendó la vida de él a la futura santa paraguaya.
Tras despertar, Harry no solo le pidió que fuera su compañera por el resto de su vida, sino además que lo lleve a la tumba de Chiquitunga, donde se postró y dio gracias por su vida, comenzando la devoción hacia la beata.
Para demostrar que Chiquitunga siempre está con ellos, todos los arreglos tenían flores de jazmines: el ramo de la novia, los apliques del recuerdo, los jarrones con follaje, el traje de la novia bordado en ñandutí, así como las galletitas que fueron entregadas como postres, todo tenía forma de jazmín, que era la flor favorita de la beata.
“Chiquitunga está siempre con nosotros, ella está en todo, ella sigue intercediendo por nosotros y espero que su aroma a jazmín nos siga cubriendo siempre”, concluyó Nancy.

