“Tenemos que cambiar el chip de la población y entender que es un problema de todos. Tanto en los accidentes de motocicletas como en el dengue, la Salud Pública es el último eslabón de la cadena, todos los problemas son previos y si uno espera resolver en la última parte, el problema sale más caro, es más difícil y los resultados son menores”, manifestó el ministro de Salud Pública, Julio Mazzoleni, durante una entrevista en estudios de la 970 AM.

El alto funcionario señaló que hay zonas del país con aumento de casos febriles sospechosos de dengue e hizo hincapié en la importancia de la limpieza para evitar los criaderos, ya que la mayoría de las personas “cree que el Senepa tiene que entrar a limpiarles su patio y no es así”.

“Estamos recibiendo (informes) aumento de casos sospechosos, también en zonas fronterizas y eso es alarmante. Quiero instar a todos a cuidar nuestras casas, nuestros lugares de trabajo, nuestra zona de entretenimiento, el Ministerio de Salud hará lo suyo en su momento”, precisó.

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Al ser consultado sobre los trabajos que realizan para evitar una posible epidemia, dijo que están preparando planes de contingencia. “Hay estrategias de fumigación que son muy precisas. Esto también tiene que entender la gente, que no se hace de una manera preventiva para eliminar los mosquitos, sino que lo que se hace es contener, hacer una especie de corralito a los casos confirmados, de modo a que esto no se propague”, enfatizó.

OTROS TEMAS

En otro momento, Mazzoleni se refirió al problema del equipo de radioterapia del Instituto Nacional del Cáncer (Incan) y aseguró que este fue reparado como 3 veces en un lapso de 3 meses. “Es complicado, porque no es un dispositivo que uno puede salir a comprar, y no me refiero a las trabas burocráticas, sino que son equipos complejos, porque están regulados de una manera particular. El costo ronda US$ 1 millón”, indicó y agregó que muchas veces hay que hacer una reingeniería para buscar los recursos y que siempre quieren ser cuidadosos con los plazos.

El ministro habló también sobre la brecha entre la oferta y la demanda de terapias intensivas en Salud Pública. “Tenemos como 300 camas, necesitamos 600. El principal obstáculo son los recursos humanos. Necesitamos especialistas en terapia intensiva. Cuando voy a instalar una terapia intensiva, necesito por lo menos 14 médicos; un médico por ocho camas, una enfermera cada dos pacientes, un laboratorio 24 horas, 24 horas de radiología”, subrayó.

Seguidamente, explicó que un terapista tiene 6 años de formación académica, 3 años de residencia y otros 3 de terapia, en total 12 años, siendo este uno de los motivos de la escasa cantidad de profesionales en el área a nivel país.

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