Tras la inauguración del embarcadero mirador de Villa Hayes, la ciudad se abre paso al turismo y la “Ruta turística-histórica del Chaco” se inicia en el Museo Municipal “Don Salvador Garozzo Simón”. Se trata de una construcción antigua –que fue reacondicionada por la municipalidad local con el apoyo de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) en julio del 2017– ubicada frente al río Paraguay, en la Avenida Costanera de Villa Hayes, explicó María Teresa Garozzo de Caravaca, directora del museo, quien guió al equipo de La Nación en un recorrido por Villa Hayes.

El principal atractivo turístico de la “Ciudad de los cinco nombres” o Villa Hayes es la hermosa rivera del río Paraguay, que ofrece una excelente vista durante todas las estaciones del año. Varias especies de aves se acercan a las aguas a alimentarse de peces en épocas de pesca, principalmente los mbiguá, que se zambullen en las caudalosas aguas y hacen una danza con su plumaje, según cuentan los lugareños que disfrutan de esos paisajes. Allí, de cara al río Paraguay, se encuentra el nuevo embarcadero mirador de Villa Hayes, que se constituye actualmente en un importante “gancho” para el turismo fluvial, así como también general en la ciudad. El puerto –con las banderas verde y blanco de Villa Hayes– ofrece un aspecto Oriental por el parecido que tiene con su arquitectura. Cuenta además con un largo y amplio corredor, con asientos y alumbrados en el centro, bajo el pequeño tinglado donde se pretende instalar un centro de información turística. Por medio de una escalera se puede subir al coqueto mirador del muelle.

El embarcadero mirador de Villa Hayes abre paso al desarrollo del turismo en la ciudad.FOTO: EDUARDO VELÁZQUEZ

Al costado del puerto se encuentra una cancha de arena, utilizada principalmente en época de verano por los bañistas.

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Allí, a la vera del río también se encuentra la antigua escalinata construida por Madame Lynch –heroica mujer del mariscal Solano López– que en tiempos del saqueo chaqueño perpetrado por los argentinos fue desplomada. Sin embargo, tras minuciosas restauraciones aún continúa allí y es donde lugareños y visitantes posan para fotos, donde captan paisajes increíbles gracias a la exuberante naturaleza que rodea el lugar.

A unos pasos de la escalinata, siguiendo la Costanera “Dr. Pablo Contessi”, se encuentra la estatua del “Dr. Benjamín Aceval” y a sus costados dos cañones que apuntan hacia el río. Se trata del emisario del Gobierno paraguayo en Estados Unidos, que presentó documentos al presidente Rutheford B. Hayes, que determinó que el Chaco era paraguayo.

Los Garozzo heredaron de su padre –don Salvador Garozzo Simón– el amor a la cultura e historia y mantienen el Museo Municipal.FOTO: EDUARDO VELÁZQUEZ

Luego, continuando por la avenida, se encuentra un caserón antiguo emplazado en toda una manzana. Se trata de la actual gobernación, que fue el cuartel de Bartolomé Mitre durante la Guerra contra la Triple Alianza y fue edificado en 1872. El lugar, pese a ser una institución del Estado, puede ser visitada con permiso especial de las autoridades de esa localidad.

A escasas cuadras de la gobernación se halla un coqueto museo que recopila toda la historia de Villa Hayes, desde sus primeras poblaciones hasta nuestros tiempos. Frente al museo se encuentra una locomotora antigua, que es conservada aún por Villa Hayes y está expuesta en la misma Costanera.

Cofre que guarda las memorias

El museo “Don Salvador Garozzo” es una recolec­ción de historias sueltas y de manera empírica hecha por don Salvador Garozzo Simón, un paraguayo descendiente de franceses que pobló la antigua Villa Burdeos y actual Villa Hayes, “Ciudad del acero”.

“Desde el año pasado se puso en valor, museográfica y museológicamente, tene­mos ordenado por los 5 nom­bres que tiene la ciudad. El primero, en la fundación, fue “Melodía”, luego “Amancio Cué”, “Villa Burdeos”, “Villa Occidental” y por último “Villa Hayes”, denominada así en honor al presidente de los EEUU que hizo devolver a la Argentina todo el Chaco paraguayo, desde el río Pilco­mayo hasta Bahía Negra, con el laudo Hayes”, explicó María Teresa Garozzo de Caravaca, hija de Garozzo y actual direc­tora del Museo Municipal que lleva el nombre del creador, fundador y principal pro­motor de la historia de Villa Hayes.

Rutherford B. Hayes, en su arbitraje en la disputa por el Chaco, ratificó que este era paraguayo y en su honor la ciudad lleva su nombre.FOTO: EDUARDO VELÁZQUEZ

El museo se dedica a mostrar y enseñar exclusivamente la historia de esos cinco nom­bres. “Eso consta qué con­tenía cada nombre, quiénes vivían aquí o la metamorfosis de la ciudad desde 1786, que es la fecha de su fundación hasta nuestros días”, refirió Garozzo, hija.

Don Salvador decidió –por ini­ciativa propia– rescatar y pre­servar la memoria histórica y heroica de su ciudad natal, Villa Hayes, a la que nombró como “la ciudad de los 5 nom­bres”.

Esto, por su historia de larga data, que por procesos fue cambiando, desde “Reduc­ción Melodía” –en homenaje al gobernador Pedro de Melo de Portugal– fue fundada en el año 1786, como reducción jesuítica por el padre Juan Francisco Amancio González, que posteriormente fue cono­cida como “Amancio Cué”.

Con más de 3.000 reliquias históricas del Chaco y del país, el Museo Don Salvador Garozzo se constituye en uno de los más importantes del país.FOTO: EDUARDO VELÁZQUEZ

En 1855 el presidente Car­los A. López envió a unas 120 familias de colonos france­ses y la fundó como “Nueva Burdeos”. Sin embargo, al año siguiente fue refundada con el nombre de “Villa Occi­dental”. Cuando después de la guerra, en 1869, los solda­dos argentinos se hicieron cargo de la región, Argentina reclamó como suyas las tierras chaqueñas, pero con el arbi­traje de Rutherford B. Hayes, presidente de los Estados Unidos, este hizo entregar el Chaco al Gobierno paraguayo y en homenaje a esta histó­rica intercesión en 1879 pasó a denominarse “Villa Hayes”.

El museo funciona desde 1997, cuenta con más de 3.000 pie­zas recogidas por Garozzo. Además, están expuestas en su interior objetos donados por descendientes de los prime­ros pobladores de Villa Hayes, como utensilios de la época, así como animales disecados que pertenecen a la fauna cha­queña, retratos de ex presi­dentes del país, la estatua de Rutherford B. Hayes, el padre Amancio González y la figura de un nativo guaicurú. Tam­bién se pueden observar allí objetos de arte sacro y foto­grafías antiguas de lo que era Villa Hayes a inicios de siglo.

Estatuas del padre Amancio González, fundador de Villa Hayes, y del indio guaicurú que atacaba a los blancos que querían poblar el Chaco.FOTO: EDUARDO VELÁZQUEZ

El museo está dividido en cua­tro sectores diferenciados e invita a transitar por la fantás­tica pero real historia de Villa Hayes y por la memoria de los antecesores de sus actuales habitantes. Es el punto inicial de lo que se denomina “Ruta Turística-Histórica del Chaco Boreal”.

¿Quién fue Garozzo Simón?

La historia secreta de un ilustrado descendiente de franceses.

Salvador Garozzo Simón (1929-2011), periodista e historiador, recopiló la his­toria de Villa Hayes y de todo el Chaco desde el año 1524 y fundó el actual museo municipal. Tuvo también un periódico denominado “Villa Hayes”, que funcionó durante 30 años y tras ser perseguido durante la dicta­dura a causa de su ideología liberal, cerró. Siempre fue amante de la cultura, estudió en el colegio internado San José, tras quedar huérfano muy joven y se crió con sus tíos maternos, quienes eran personalidades muy repre­sentativas del Paraguay de esa época.

Frente mismo al Museo Municipal se encuentra una antigua locomotora.FOTO: EDUARDO VELÁZQUEZ

Uno de ellos, Víc­tor José Simón, presidente de la Academia Nacional de la Historia, fue periodista y abo­gado. Otro fue el Dr. Alberto J. Simón, médico que luchó en la guerra del Chaco y Enrique Simón, quien fue miembro de la Corte Suprema de Justicia. Él era nieto de colonos fran­ceses, “los Bouvier”, entonces cuando mueren sus padres su abuela lo inscribe al colegio San José –que era un inter­nado– y los fines de semana la pasaba con sus tíos y abue­los, que contaban con biblio­tecas. Se crió allí y de ahí viene su amor por la cultura, según detalla su hija María Teresa.

Construida por Madame Lynch y destruida durante el saqueo argentino, aún se puede ver la escalinata ubicada a la vera de la bahía.FOTO: EDUARDO VELÁZQUEZ

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