La doctora paraguaya Zully Pedrozo inves­tigó para su tesis de Doctorado en Ciencias Bio­médicas en la Facultad de Medicina de la Universi­dad de Chile y descubrió el rol clave de la proteína lla­mada Policistina-1 para el funcionamiento adecuado del corazón en personas hipertensas.

Este órgano está formado por varios tipos de células, por lo que empezó a trabajar con las musculares, que per­miten la contracción conti­nua y rítmica del corazón. “Comencé con los cardio­miocitos durante mi tesis de Doctorado. Luego gané un proyecto Fondecyt de inves­tigación de postdoctorado, de tres años, el cual lo rea­licé en parte en Chile y en parte en la UTSouthwestern Medical Center en Dallas, Texas, USA”, comentó a La Nación la Dra. Pedrozo.

Explicó que mientras el corazón se contrae y relaja para bombear la sangre a todo el organismo, se pro­duce un grado de estira­miento de las células den­tro de límites normales, los cuales son capaces de sensar (captar magnitu­des físicas). Sin embargo, cuando las personas pade­cen de hipertensión arterial u otro tipo de patología car­diaca, los cardiomiocitos se pueden estirar mucho más allá de los límites normales para realizar su función de manera adecuada.

Este estiramiento patoló­gico es nuevamente sensado por las células y se produ­cen cambios en ella, como la aparición de la hipertro­fia de los cardiomiocitos, que puede derivar en insu­ficiencia cardiaca. La hiper­trofia se refiere al agranda­miento de las células y, por tanto, del corazón y la insu­ficiencia cardiaca. Es decir, que el corazón es incapaz de realizar su función de manera adecuada.

“Mi investigación se centró en averiguar qué proteínas o cómo los cardiomiocitos son capaces de sensar este estiramiento, ya sea dentro o fuera de los límites norma­les y los cambios que se pue­den producir con relación a su función. He descrito que una proteína llamada Poli­cistina-1 es una de las encar­gadas de sensar este estira­miento”, indicó.

Esta evidencia científica ayudaría a que en el futuro se pueda buscar una cura o tratamiento más efectivo para la hipertrofia o insufi­ciencia cardiaca, que es un mal que aqueja a gran parte de la población mundial.