ENVIADOS ESPECIALES. SAPUCAI. DEPARTAMENTO DE PARAGUARÍ. CAROLINA VANNI. PÁNFILO LEGUIZAMÓN. FRANCISCO VALENZUELA.
La llegada del ferrocarril al Paraguay, hace 160 años, significó la más importante inversión que realizó hasta ese entonces el gobierno paraguayo al mando de don Carlos Antonio López, en cuanto a infraestructura vial de la época. Con el paso de los años, también significó la necesidad de instalar un taller, que permita mantener toda la infraestructura adquirida.
Hoy, las pesadas maquinarias de esos talleres, situada en Sapucai, se resiste a formar solo parte de un museo en desuso, que rememora una época de esplendor. Es por eso que de vez en cuando, anunciando la llegada de importantes visitas, las desgastadas calderas se llenan de agua y fuego para mover, a fuerza de vapor, las enormes ruedas mostrando que esta estructura, a pesar del tiempo, aún es capaz de funcionar.
A pesar del polvo que cubre la estructura y del oxido que ganó gran parte de los utensilios pequeños, persiste la añoranza de esa época esplendorosa en que el taller funcionaba a full y fabricaba las piezas de repuestos que faltaban a las locomotoras, así como para el arreglo de las vías del tren.
Mientras giraban las correas para mover los hierros viejos, en el fondo se escuchaba el chiflo característico de las calderas y cada tanto, para liberar la presión el silbato, se anunciaba un día especial.
ACTO DE CONMEMORACIÓN
Personas de todas las edades se congregaron en el viejo galpón para conmemorar los 160 años de la llegada de la primera locomotora al Paraguay. Antiguos funcionarios del taller recibieron placas de reconocimiento por los años de servicios prestados a la institución. Emocionados, recordaron los tiempos de trabajo, y sobre todo, cuando el tren funcionaba y en cada viaje llegaba y partía con la esperanza de buenas nuevas.
"Yo era encargado de mantenimiento de las vías", contó don Lupo Fretes, uno de los antiguos funcionarios condecorados ayer.
"Nuestra responsabilidad era grande, debíamos tener las vías en buen estado. Cuando el motorista sentía 'panceadas' en la locomotora, anotaba el kilometraje y nosotros íbamos a reparar", recuerda don Lupo, quien trabajó 32 años en los talleres del ferrocarril.
Por su parte, don Adriano Centurión era uno de los encargados del mantenimiento de las maquinarias. Era el que debía revisar el buen funcionamiento de las piezas metálicas y que los engranajes puedan girar sin ningún problema. "Trabajé 42 años. Era el responsable del mantenimiento del taller. Había cosas que yo mismo hacía, porque no confiaba en nadie más, además, porque en los últimos tiempos, la gente ya no quería trabajar", se lamentó el hombre de 85 años.
Aunque desde hace 20 años convive con los restos de las locomotoras, don Lidio Martínez no pierde la esperanza de levantar nuevamente a la máquina 152, que está estacionada sobre la vía, entre el taller y la estación.
"No pierdo la esperanza de poder levantar esta máquina. Su problema es la caldera, el tubo", dijo al recordar que él trabajó más de 25 años reparando locomotoras. "Yo era el mecánico de las locomotoras", aseguró.
El sencillo acto conmemorativo fue coronado con la presencia de 10 jóvenes arpistas de la vecina ciudad de Félix Pérez Cardozo, y dentro del variado repertorio incluyó "Tren Lechero", rememorando el lento andar de la locomotora, lo que les valió un cerrado aplauso del público.
La jornada culminó con una visita guiada por el museo, donde antes funcionaba la parte administrativa de la estación del tren y taller de Sapucai.

