Una urbe de primer mundo como Londres cautiva por muchos detalles. Por su acervo cultural e histórico, por la forma armoniosa de complementar la arquitectura moderna con sus casas, construcciones y castillos antiguos. Por ser la cuna de grandes leyendas del rock mundial. En fin, motivos sobran para encantarse con esta ciudad, y uno de ellos, es ver cómo las mascotas –especialmente los perros– tienen derechos que son respetados. Sí, más que el de cualquier niño o adolescente en Paraguay o Latinoamérica.
- Por Aldo Benítez
- Periodista
- aldo.benitez@gruponacion.com.py
La famosa frase "La grandeza y el progreso moral de una nación se mide por cómo trata esta a los animales", atribuida a Mahatma Ghandi, encaja perfectamente con lo que muestra la cotidianidad de Londres. Las mascotas tienen derechos y son respetados. Son parte de la familia, pero de una manera que implica toda la responsabilidad de hacerlos miembros del hogar. Existen normativas que regulan la presencia de mascotas en cada casa, con fuertes multas en caso de no cumplir con los requerimientos que exige la Alcaldía local -lo que sería nuestra municipalidad- que atiende sobre estos temas.
Cada perro en Londres debe tener un chip identificatorio, con todos los datos del animal; es decir, nombre, dirección, las vacunas con que cuenta y además, el registro de su veterinario de cabecera. Sí, en los condados o barrios hay un veterinario, en cuyo consultorio uno debe ir a registrar a todas las mascotas de la casa. Este especialista, por su parte, debe también tener un registro bien documentado de las vacunas que aplica a la mascota, en caso de que el animal haya actuado agresivamente o atacado a alguien.
Para evitar que los perros entren en estrés, se recomienda no tenerlos encerrados en la casa más de 5 horas seguidas. En caso de que nadie pueda quedarse en la casa o no se pueda llegar en dicho periodo, el propietario del animal tiene la obligación de contratar a un "paseador", que, registrado y autorizado por la Alcaldía, puede ingresar a la vivienda a retirar a las mascotas para el paseo diario. Evitar que los perros entren en estrés, tiene un sentido tan sencillo como práctico; los perros estresados tienden a ladrar mucho, lo que podría causar molestias a los vecinos. Vivir en Londres y tener perros ladrando en la casa de al lado es algo impensado.
Los bares y los perros
Otra de las exigencias es que las mascotas deben estar entrenadas. Como son parte de la familia, tienen que saber subir al tren, al metro, o beber agua en cualquier bar, acompañando a sus dueños. Frente a los locales, en los carteles, se avisa si están permitidas las mascotas. En otros casos, son más directos. Por ejemplo, en un bar en la zona de Windsor, a cuadras del Castillo, el letrero era claro; se permitía el ingreso con perros, pero no con niños. “Es que los bebés lloran y los niños hacen berrinche”, sin embargo, los perros, como están amaestrados, saben cómo comportarse” nos explicó una de las meseras que atendía en el lugar.
En uno de los trenes del London Underground, en el centro londinense, un señor, de unos 60 años, subió con su mascota. Era un hermoso ejemplar de boxer americano blanco. El hombre lo sostenía, apenas, con su correa. "Están todos entrenados para que se suban a los trenes y no ataquen a nadie. Acá, para muchas personas, estos animales son su principal compañía" me dice, después, en su casa, Marta Giménez, una paraguaya que desde hace 13 años vive en Londres. La familia de Marta la completan esposo José Rolón, sus hijos Sebastián y Verónica y Apollo. Un perrito mestizo de año y medio que es el mimado de la casa.
La jornada diaria de Marta, que además tiene que hacerse cargo de sus hijos y su trabajo, incluye el paseo de Apollo, ya sea, de mañana o de tarde. En las calles de Londres se ve muy seguido a gente que sale a pasear con sus mascotas. Caminando, montando en bici y hasta en motocicletas. En los parques, hay puestos de venta de comida exclusivo para perros, o si alguien quiere premiar a su mascota, hay vendedores de helado para ellos. Todo, por supuesto, tiene su reglamentación, y se cumple. Hay hoteles especialmente diseñados para hospedar mascotas, y por 40 libras (unos G. 315.000) por día el animal queda en un lugar confortable, mientras la familia va de vacaciones.
Para quienes amamos a los animales, es gratificante ver cómo se hace un esfuerzo en esta ciudad por respetar los derechos de las mascotas, con leyes, normas y veterinarios de cabecera en cada condado. Lo triste es hacer la inevitable comparación con lo que tenemos en nuestra región, en donde en ciudades enteras ni siquiera hay médicos para atender a niños.

