Los mercados zonales ya están abarrotados de los puestos de venta de palmas, que serán usados mañana, para la celebración del Domingo de Ramos. La materia prima –la hoja de la palma– es traída de diversos puntos del país, como Yaguarón, Limpio, Luque y Villa Hayes, donde abundan las plantas de palma o pindó.
Normalmente para los arreglos que se venden para estas fechas se utilizan los brotes más nuevos, que son los más fáciles de usar y trenzar para darle distintas formas.
Tradicionalmente, las palmas trenzadas con diversos diseños van acompañadas de hojas de ruda, romero, las flores de siempre vive y de penacho.
Sin embargo, en el interior del país se mantiene la costumbre de llevar para la misa del Domingo de Ramos, los gajos de hierbas medicinales y de clavos de olor. Los ramilletes, una vez secados son guardados como reliquias y colocadas sobre las aberturas, a fin de evitar la entrada de la malas vibras a las casas.
En los mercados de Asunción, San Lorenzo, Luque y otras localidades se ve una variedad de tamaño de los ramos. En esos sitios pueden ser adquiridos desde G. 5.000 los más pequeños, los medianos cuestan entre G. 7.000 y 10.000, mientras que los más grandes se ofertan entre G. 12.000 a G. 15.000.
En los principales cruces semafóricos también hay venta de ramos, aunque el mayor número de vendedores se espera que salgan hoy a las calles. Por docena los manojos son más baratos y se consiguen desde G. 12.000 a G. 15.000, cuando se trata de ramilletes más pequeños, mientras los ramos más grandes cuestan entre G. 30.000 a G. 45.000 la decena, dependiendo del tamaño y del número de siempre vive y de penachos que lleven como adorno. La mayoría de los ramos son vendidos ya trenzados, aunque también se consigue palma en su forma natural.
La religiosidad popular también aprovecha el Domingo de Ramos para bendecir el agua y así tener una reserva de agua bendita, para curar los males espirituales. Para esto, los fieles llevan a las celebraciones un poco de agua en las botellas u otros recipientes.

