Las obras de restauración integral de los retablos, el púlpito y diversos bienes históricos del templo Virgen de las Mercedes de Caraguatay, en el departamento de Cordillera, alcanzaron un 20 % de avance físico. Las labores son ejecutadas minuciosamente por la Unidad de Patrimonio Histórico (UPH) del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), contando con la supervisión técnica directa de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) para velar por la integridad del acervo religioso.

Actualmente, el equipo de especialistas enfoca sus esfuerzos en el desmontaje metódico y la sanitización de los elementos ornamentales, procedimiento clave para frenar el deterioro biológico de la madera. Asimismo, los restauradores preparan las maniobras técnicas para el retiro de dos columnas cuya estructura interna se encuentra seriamente comprometida, garantizando la seguridad arquitectónica de la nave antes de proceder a la consolidación definitiva de los retablos.

Para asegurar la durabilidad de las piezas, cada componente recibe un tratamiento individualizado basado en criterios científicos de intervención no invasiva. Este proceso abarca desde la consolidación estructural y la obturación de partes faltantes hasta la reintegración de la película pictórica, aplicando rigurosos procedimientos que permiten recuperar las coloridas superficies decoradas sin alterar los materiales originales ni la pátina histórica de la iglesia.

Especialistas del MOPC y la SNC intervienen retablos y piezas sacras de la histórica iglesia. Foto: MOPC

Barroco guaraní protegido

El mayor desafío técnico radica en la conservación de las estructuras de madera policromada, profundamente afectadas por el paso del tiempo y las plagas. Sobre estos elementos se realizan exhaustivos diagnósticos para determinar patologías específicas, permitiendo aplicar limpiezas químicas y mecánicas controladas que devuelven la estabilidad mecánica a las zonas más vulnerables sin arriesgar la autenticidad artística del conjunto eclesiástico.

Más allá de su significación arquitectónica, el templo representa un pilar vivo de la memoria e identidad comunitaria para los habitantes de Cordillera. El recinto actual hunde sus raíces en una primitiva capilla fundada en 1803, la cual fue elevada a la categoría de parroquia en 1893, albergando en su interior una destacada imaginería sacra que testimonia la devoción popular y el arraigo cultural de varias generaciones de caraguatayenses.

El templo se distingue en el panorama nacional por su singular decoración interior, caracterizada por una profunda influencia franciscana combinada con expresiones autóctonas del barroco guaraní. La recuperación de este invaluable legado no solo asegura la preservación a largo plazo de un importante exponente del patrimonio cultural paraguayo, sino que reafirma el compromiso de proteger los tesoros artísticos que definen la historia del país.

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