En el marco de los 534 años de resistencia de los pueblos originarios, la VII Cumbre de Mujeres Indígenas de Abya Yala se desarrolla en el Centro Cultural del Puerto de Asunción del 15 al 20 de octubre. El evento congrega a delegaciones, colectivas y movimientos sociales de toda América Latina y Estados Unidos para acuerpar sus demandas históricas; y coincide con el 27.º aniversario de la Organización Nacional de Mujeres Campesinas e Indígenas (Conamuri).
El encuentro reafirma un espacio continental de articulación política, espiritualidad y defensa territorial frente a la violencia sistémica y los embates del capitalismo, el racismo y el machismo estructural. Iniciada en Bolivia en 2020 y con trayectorias previas por Perú, Guatemala, México, Colombia y Panamá, esta cumbre consolida una agenda colectiva que resalta que la lucha de las mujeres indígenas busca garantizar la soberanía de los pueblos y el cuidado de la vida.
Durante las jornadas, las participantes abordan problemáticas prioritarias como la violencia de género, el impacto del cambio climático, la soberanía alimentaria y la protección integral de la infancia y la juventud. Asimismo, las lideresas alzaron la voz contra la criminalización y la persecución política que sufren las defensoras ambientales y comunitarias en la región, denunciando casos concretos de judicialización injusta como los ocurridos en Guatemala.
Lideresas de extensa trayectoria, como Lourdes Huanca del Perú, remarcaron que el objetivo del encuentro es asumir el liderazgo con dignidad, calidad humana y firmeza para contrarrestar el despojo de tierras y saberes ancestrales. A través de un documento base, el encuentro denunció la intención de diversos sectores de invisibilizar la lucha indígena y reafirmó la autodeterminación de las comunidades originarias.
La cumbre cuenta con el respaldo de referentes y redes históricas como FENMUCARINAP (Perú), CRIC (Colombia), CNAMIB (Bolivia), AIGMIM (Guatemala) y diversas organizaciones locales de Paraguay como ANIVID, Kuña Guaraní Aty y FAPI, entre otras. Este tejido multinacional demuestra la vigencia y el crecimiento continuo de la resistencia articulada de las mujeres indígenas a lo largo del continente.