La tranquilidad de numerosas familias en el municipio de Capiibary, departamento de San Pedro, se vio fuertemente alterada en las últimas semanas tras la repentina y masiva aparición de miles de caracoles en zonas residenciales. La proliferación del molusco, intensificada de forma considerable luego de las frecuentes e intensas precipitaciones registradas en la región, mantiene en estado de máxima alerta a los vecinos de al menos tres barrios.
Ante la sospecha fundada de que se trate del caracol gigante africano, una especie exótica invasora altamente nociva, la preocupación en la comunidad ha ido en aumento. Los pobladores expresan un profundo temor por los riesgos directos que este fenómeno representa para la seguridad y la salud de los niños, las familias y las mascotas de la zona.
Frente a esta coyuntura, las familias afectadas emitieron un llamado urgente a las instituciones sanitarias y ambientales para que acudan a la zona. Exigen una inspección técnica inmediata que confirme la especie, además de asesoramiento profesional sobre métodos seguros de erradicación y protocolos preventivos claros para aplicar dentro de sus hogares.
La peligrosidad atribuida a esta especie radica en que actúa como vector transmisor de parásitos capaces de causar afecciones severas en seres humanos, como trastornos digestivos o meningitis eosinofílica. El contagio puede ocurrir al entrar en contacto directo con la mucosidad del molusco a través de los ojos, la nariz o la boca, o bien por el consumo de verduras y hortalizas mal lavadas.
A la espera de una respuesta oficial por parte de las autoridades, especialistas recomiendan adoptar estrictas medidas de precaución en la zona. Se insta a la ciudadanía a no manipular directamente a los moluscos —o utilizar guantes en caso de ser imprescindible—, evitar recogerlos para mantenerlos como mascotas y desinfectar meticulosamente todos los alimentos antes del consumo.