En el distrito de San Cosme y Damián, ubicado en el departamento de Itapúa, la crecida del río Paraná ya afecta a más de 120 familias.
Este fenómeno natural mantiene en alerta a esta localidad donde más de un centenar de familias resultaron afectadas por las inundaciones.
La situación alcanza a Atinguy, Puerto Carrizal, la zona alta, San Pablo y la isla Yacyretá, mientras las autoridades advierten que la contingencia podría prolongarse hasta el próximo año, según reporta la corresponsal de Nación Media, Rocío Gómez.
El concejal y comandante departamental de los Bomberos Amarillos, Ramón Ferreira, informó que la emergencia superó las estimaciones iniciales y requiere una respuesta coordinada entre las instituciones para asistir a los damnificados.
Explicó que la situación no responde únicamente a las lluvias locales, sino también al vertido de agua por la apertura de compuertas de la represa de Aña Cuá y de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). Es así que el vertido de agua afecta a varias comunidades.
En Atinguy, las inundaciones están relacionadas con el aumento del caudal aguas abajo de Aña Cuá. En tanto, en la isla Yacyretá y otros sectores, como la isla Paloma, los pobladores comenzaron a sufrir anegamientos tras la reciente apertura de compuertas de la central hidroeléctrica.
Por otra parte, siete familias dedicadas a la pesca en la isla San Pablo reciben asistencia con carpas para continuar con sus actividades, ya que cuentan con viviendas fuera de la isla. La situación mantiene en alerta a las comunidades ribereñas, que deben adaptar sus actividades a las condiciones del río.
LUGAR SEGURO
Uno de los principales desafíos es garantizar un lugar seguro para las familias que viven en las zonas más vulnerables. En Puerto Carrizal, se trabaja junto al Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH) y la EBY para gestionar soluciones habitacionales definitivas en la zona alta, con el objetivo de reducir los riesgos ante futuras crecidas.
En el marco de estas gestiones, los pobladores se comprometieron a no trasladar a niños ni a menores de edad a la franja baja, que será utilizada exclusivamente para las tareas relacionadas con la pesca.
Actualmente, funcionan cerca de 35 albergues construidos con chapa y terciada, donde se refugian unas 80 personas. Ante la necesidad de trasladar a otros 20 a 40 pobladores, se solicitaron 20 módulos adicionales a la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN). El envío fue coordinado por el ministro Arsenio Zárate para reforzar la asistencia a las familias damnificadas.
La crecida también genera preocupación por el estado de la infraestructura vial. La ruta D022 volvió a presentar grietas después de los trabajos de bacheo realizados anteriormente, debido a las nuevas lluvias y la humedad.
Ferreira explicó que una resolución del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) deslinda la responsabilidad de la institución sobre el tramo hasta la barrera, por lo que la transitabilidad depende de la EBY. Como alternativa de contingencia, se contempla utilizar el talud de protección pavimentado para realizar evacuaciones o brindar asistencia en situaciones puntuales.
Otro punto crítico es la escuela Martí de Costaño, ubicada sobre un terreno arcilloso a orillas del río, que quedó al borde del agua. Ante el riesgo de posibles fallas estructurales, se prevé gestionar reparaciones por vía de excepción ante el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), a fin de preservar la infraestructura y garantizar condiciones seguras para la comunidad educativa.
PUESTO DE SALUD
En el ámbito sanitario, el puesto de salud de Atinguy dispone de una sola profesional enviada por el Ministerio de Salud, quien brinda atención de lunes a viernes. Sin embargo, la disponibilidad resulta insuficiente ante el aumento de las necesidades de la población durante la emergencia.
A esta situación se suma la aparición de reptiles y otros animales silvestres que buscan refugio en las zonas altas para escapar de las aguas. El rescate y la protección de estas especies se coordinan con el Refugio Faunístico de la EBY y especialistas locales. Entre los casos recientes se encuentra el hallazgo de una cría de guazú.
Ante este escenario, la Municipalidad articula acciones con la Gobernación de Itapúa, la Séptima Región Sanitaria y los representantes de Acción Social de la Entidad Binacional Yacyretá. Las mesas de trabajo buscan implementar ollas populares, fortalecer la atención médica y garantizar el resguardo de las familias afectadas.
Mientras la crecida continúa condicionando la vida cotidiana de las comunidades ribereñas, las autoridades mantienen las gestiones para ampliar los albergues, concretar soluciones habitacionales permanentes y responder a las necesidades más urgentes.
La posibilidad de que la contingencia se prolongue hasta el próximo año refuerza la necesidad de sostener la asistencia y avanzar en medidas de prevención para reducir la vulnerabilidad de la población ante futuras inundaciones.
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