Monseñor Marcelo Benítez, obispo de la diócesis de Caazapá, dio apertura hoy a la ronda de debates de la Semana Social Paraguaya 2026, abordando el tema de “La inteligencia artificial a luz de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia”.
Durante su intervención, el prelado se refirió a los alcances de la IA en la vida social y afirmó que “el acelerado avance tecnológico exige un firme discernimiento ético”.
Esto, de manera a evitar que la inteligencia artificial se convierta en una fuente de exclusión o en un instrumento de acumulación en pocas manos, indicó.
“La inteligencia artificial tiene indicios de que puede ser fuente de exclusión y generar más brechas. Se requerirá de un discernimiento ético cada vez que estas decisiones afecten a las personas”, expresó.
Sin embargo, el obispo aclaró que “la Iglesia no se opone a la ciencia ni al avance de la tecnología”. Pero, insistió en que toda innovación debe ser un medio y no un fin en sí misma, orientada siempre a “defender la dignidad, el trabajo y el desarrollo integral de las personas”, dentro del marco del respeto de la convivencia humana.
En otro momento de su alocución, el religioso, presidente de Cáritas Paraguay, sostuvo que “el criterio económico siempre debe ir de la mano de los valores espirituales”, basando su reflexión en los lineamientos de la Conferencia Episcopal Paraguaya y la encíclica Magnifica Humanitas.
El evento que se desarrolla bajo el lema de “El Bien Común en tiempos de transformaciones sociales y revolución tecnológica” contó con una importante concurrencia de referentes eclesiales, académicos y de la sociedad civil.
Es organizado junto a la Universidad Católica, la Pastoral Social Cáritas Paraguay y diversas entidades civiles y busca trazar compromisos concretos entre el Estado y la ciudadanía durante tres jornadas de debate.
Leé más: Inicia la Semana Social 2026 para debatir sobre bien común y revolución tecnológica
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¿Es posible frenar el avance de la IA ante una amenaza existencial?
Los principales empresarios de la inteligencia artificial afirman que quieren reducir el ritmo vertiginoso del desarrollo de esta tecnología, pero la competencia, la reticencia del gobierno estadounidense y factores geopolíticos se interponen en el camino.
El sábado, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, defendió una desaceleración coordinada del desarrollo de la IA para comprender mejor los riesgos que suponen las capacidades avanzadas de esta tecnología.
Recibió apoyo público del CEO de OpenAI, Sam Altman, del director de xAI, Elon Musk, del presidente de Google DeepMind, Demis Hassabis y del director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella.
¿Por qué ahora?
En los últimos meses, OpenAI y Anthropic han reportado varios incidentes en los que sistemas de IA en fase experimental se escaparon de forma autónoma de sus entornos restringidos para acceder a internet y atacar sitios web y plataformas.
En algunos casos, estos sistemas de IA demostraron capacidad para coordinarse, establecer jerarquías entre ellos, hacer trampa y borrar las huellas de sus acciones.
El pasado martes, el investigador Jacob Coxon -quien renunció a su puesto en Anthropic y anteriormente trabajó en OpenAI- acusó públicamente a ambas empresas de mantener estándares de seguridad laxos y de estar “jugando con nuestras vidas”.
¿Reducir la velocidad por su cuenta?
La competencia entre los principales actores del sector es tan feroz, y con inversiones multimillonarias en juego, que ninguno está dispuesto a arriesgarse a levantar el pie del acelerador en solitario.
Amodei ha manifestado su disposición a coordinarse con sus rivales, sin incluir a China.
Consultados por la AFP sobre posibles conversaciones en este sentido, Anthropic, OpenAI y Google no respondieron de inmediato.
Por ahora, la única medida concreta a la que se comprometieron tanto Anthropic como OpenAI es permitir que observadores independientes verifiquen el trabajo interno de las empresas en materia de seguridad.
¿Maniobra de relaciones públicas?
Aunque buena parte del sector celebró el mensaje de Amodei, otros cuestionaron sus motivos.
Para Brian Roemmele, empresario y figura del sector de IA, se trata de un discurso comercial, divulgado semanas antes de la probable salida de Anthropic a la bolsa.
“Somos la empresa responsable; somos la cura; compren la prima de seguridad”, publicó en X.
Varias figuras del capital de riesgo en el sector tecnológico también acusaron a Anthropic de una “captura regulatoria”: buscar que las autoridades públicas consoliden, mediante regulación, una jerarquía con la startup en la cúspide.
“Dejen de fingir que la motivación para frenar es puramente altruista”, dijo David Sacks, exasesor de IA del presidente Donald Trump, que sigue siendo influyente en la Casa Blanca.
“Se enfrentan a una enorme exposición por responsabilidad relacionada con los productos si estos permiten un ciberataque verdaderamente dañino”, señaló.
¿Puede frenarse la IA sin el apoyo del gobierno de Trump?
El domingo, Trump desestimó las advertencias de los líderes de la IA calificándolas de “fuerzas negativas”.
Varios republicanos han mostrado reticencia a regular activamente la tecnología, por temor a que pueda frenar la innovación y dar ventaja a China en la carrera de la IA. Uno de ellos es el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.
El domingo, Amodei reiteró que cree necesario una supervisión gubernamental de la IA.
Al igual que Altman y Hassabis, considera que las normas establecidas por la propia industria serían insuficientes.
¿Pisar el freno sin China?
Amodei propone limitar la coordinación a los países democráticos, excluyendo así a China. Sin embargo, la carrera por la IA y los avances de China en este ámbito crean “el dilema más difícil” en cuanto a si se debe o no pisar el freno, señaló el domingo en CBS.
Estados Unidos planea abordar la seguridad de la IA al margen de la visita del líder chino, Xi Jinping, a Washington, a finales de septiembre.
Pero China desconfía de cualquier intento estadounidense de imponer su propio marco regulatorio, según varios medios.
La diferencia es particularmente acentuada en cuanto a los llamados modelos “abiertos” de libre acceso promovidos por China, frente a los modelos “cerrados” de las grandes empresas estadounidenses.
Los modelos abiertos son por definición más difíciles de controlar, ya que pueden ser modificados por los usuarios y potencialmente usados con fines maliciosos.
Para permitir que las grandes empresas no chinas puedan levantar el pie del acelerador, Amodei pide controles de exportación más estrictos sobre los chips estadounidenses más avanzados hacia China y mejores salvaguardias contra la apropiación indebida de tecnologías de IA occidentales por parte de laboratorios chinos.
Fuente: AFP.
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“¿Nos hace más estúpidos?”: las opiniones sobre los riesgos y promesas de la IA
La amenaza de un peligro catastrófico por el avance de la inteligencia artificial ha desatado un debate mundial sobre cómo debe ser regulada. AFP habló con personas de distintos países sobre sus temores y esperanzas respecto al futuro de la IA, mientras los principales laboratorios estadounidenses piden una desaceleración coordinada de sus trabajos más avanzados en esta tecnología.
Chile: “Nos está haciendo más estúpidos”
La estudiante de publicidad Catalina Cruz, de 19 años, considera que la IA “nos está haciendo más estúpidos” porque “la gente ya no es capaz de pensar por sí misma”.
“También está el problema medioambiental, porque consume demasiada agua”, añadió, y sostuvo que esta tecnología “definitivamente” necesita regulación.
Sin embargo, Constanza Medel, terapeuta ocupacional de 29 años, ve la IA “como un beneficio, siempre que uno tome las precauciones adecuadas”.
Italia: “Me da miedo”
En el centro de Roma, la arquitecta Frida Awrohum, de 43 años, dijo que intenta utilizar herramientas de IA en su vida profesional porque le aportan ideas nuevas.
“Pero, en mi vida privada, todavía me dan miedo”, confesó, y añadió que prioriza el aspecto “humano” de su trabajo.
Diego Sermattei, de 18 años, afirmó que la IA puede ser muy útil para estudiantes como él, porque “solo tienes que buscar algo y lo encuentras enseguida”.
Indonesia: “¿Podría alguna persona responder mejor?”
“A veces, cuando comparto mi vida personal con la IA, pienso: ¿habría algún ser humano capaz de responderme tan bien como lo hace la IA?”, dijo la estudiante Astrid Anindya, de 18 años.
Anindya utiliza varios chatbots para buscar información y obtener ayude en redactar de forma eficaz sus solicitudes de empleo.
“A veces dan información incorrecta. Por eso suelo contrastarla,`pasando de ChatGPT a Gemini”, explicó, en referencia a los productos estrella de OpenAI y Google, respectivamente.
Estados Unidos: “Desatamos a la bestia”
“La IA ya está aquí. Desatamos a la bestia”, afirmó Maliyka Muhammad, una analista de 46 años del estado de Nueva York, que considera que “un consorcio de personas” sería la mejor opción para regularla.
Lucy Pen, ingeniera de software de 30 años en San Francisco, ya ha visto cómo en su trabajo pasó de escribir códigos ella misma a que agentes de IA lo hagan por ella.
“Quizás en el futuro ya no me necesiten ni siquiera para dar instrucciones a la IA”, dijo.
Brian Diaz, enfermero neoyorquino de 26 años, sostuvo que “la humanidad tiene que desarrollarse”, aunque reconoció que la IA podría causar daños si cae en malas manos. “O te subes al tren o te quedas atrás”, afirmó.
China: “Verdaderas dificultades”
En las calles de Shanghái, Xie Zongbo, de 42 años, señaló que “ninguna tecnología nueva se desarrolla de manera totalmente fluida”.
“Aprenderemos poco a poco a minimizar sus impactos negativos para que sus aspectos positivos puedan servir mejor a la humanidad y ofrecer mayores comodidades”, afirmó.
Jenny, una trabajadora farmacéutica de 50 años que prefirió no dar su apellido, dijo que “las empresas no pueden regularse a sí mismas”.
En su opinión, deben ser controladas mediante políticas y leyes.
El empresario Yang Shuai, de 42 años, teme que las futuras generaciones afronten “verdaderas dificultades” debido a los obstáculos que encontrarán al buscar empleo.
Francia: “Estamos dejando que ocurra”
Romain Hamel, de 34 años y en formación para convertirse en conductor de trenes, dijo en París que la IA se desarrolla tan rápido que “todavía no tenemos suficiente perspectiva”.
“No estamos poniendo suficientes barreras por el momento; estamos dejando que ocurra”, afirmó, aludiendo a una carrera impulsada por Estados Unidos y China.
“No quiero decir que no haya suficiente regulación, porque en Europa regulamos mucho, pero creo que deberían introducirse más marcos para evitar abusos o que perdamos el control sobre ella”, añadió.
Israel: “Puede acabar con nosotros”
“Al igual que ocurre con internet, cada país tiene su propia autoridad, pero seguimos necesitando algo global”, afirmó el ingeniero de software Tal Reinfeld.
El creador de contenido Yotam Katzor, de 32 años, expresó su preocupación por lo que ocurrirá cuando los seres humanos ya no sean los más inteligentes del planeta. “Si quiere, puede acabar con nosotros. Pero todavía tenemos el poder de imponernos” mediante la regulación, dijo.
Fuente: AFP.
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El joven que encontró un negocio en el agua
Bruno Da Silva tenía 16 años cuando se acercó al mundo rural. Hoy, con 22, lidera proyectos vinculados al riego y ve en la tecnología, los datos y los problemas del campo una cantera de oportunidades para emprender.
Nació y creció en San Cristóbal, en el Este del país, pero el campo no formaba parte de su historia familiar. A los 16 años, Bruno se mudó a Santa Rita para terminar el colegio y comenzó a trabajar en un estudio de arquitectura. Dos años después llegó a Asunción para estudiar la misma carrera en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El giro llegó cuando volvió a conectarse con su padre, vinculado al agronegocio. Después de varias conversaciones, decidió probar suerte en las empresas familiares. Y según contó nuestro protagonista fue la mejor decisión que tomó en su vida.
A partir de ahí, su formación dejó de estar solamente en las aulas. Pasó por administración, marketing, proyección, ventas e IT dentro de la firma Irrigar, y posteriormente asumió responsabilidades en AgroRiego y AgroInvest. Esto le llevó a conocer cada área, entender dónde podía generar mayor impacto y convertir ese conocimiento en resultados. “Los resultados generan respeto y comunican valor”, sostuvo.
Hoy, uno de sus principales focos está puesto en el riego, un negocio que combina agricultura, ingeniería, tecnología y gestión. Reveló que con Irrigar ya fueron instalados más de 120 pivotes en Paraguay, unos 25 en Brasil y 16 en Bolivia.
Pero lo más interesante de su historia no es solamente la cantidad de equipos instalados sino la forma en que convierte los desafíos del agro oportunidades de negocio.
Como muestra compartió cinco datos que cambian la mirada sobre el riego. 1) El agua puede multiplicar la productividad: Según la base de datos de Irrigar, construida a partir de más de 15 años de experiencia, incorporar riego puede elevar entre 30 % y 50 % la producción de soja y entre 60% y 100% la de maíz; 2) La ganadería también puede cambiar de escala: En sistemas extensivos, la capacidad puede pasar de entre 0,5 y 2 unidades animales por hectárea a 8-12 cuando se combina pasto irrigado con rotación. Es decir, el riego no solo permite producir más: puede modificar completamente el modelo productivo; 3) El próximo gran territorio puede estar en el Chaco: Existe un potencial particularmente grande en el oeste paraguayo por la disponibilidad de agua dulce subterránea. Brasil, mientras tanto, es el referente regional por su escala y densidad de implementación; 4) Un pivote ya no es simplemente un sistema para llevar agua: La tecnología permite controlar equipos desde el teléfono, incorporar fertilización, trabajar con tasa variable, conectarse con sistemas meteorológicos y utilizar tecnología Corner. Irrigar instaló los dos primeros pivotes Corner de Paraguay. Su particularidad está en que pueden incrementar hasta 20 % el área irrigada en terrenos irregulares, atacando uno de los límites tradicionales de estos sistemas; 5) El verdadero diferencial está en gestionar los datos: El futuro del agro no pasa únicamente por sumar máquinas. Hay oportunidades en conectar tecnología, información y gestión para resolver problemas concretos del productor.
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Inicia la Semana Social 2026 para debatir sobre bien común y revolución tecnológica
El Seminario Metropolitano será escenario, desde este martes 15 y hasta el jueves 17 de setiembre, de la Semana Social Paraguaya 2026, bajo el lema “El Bien Común en tiempo de transformaciones sociales y revolución tecnológica”. El encuentro convocado por la Pastoral Social Cáritas Paraguay y la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, junto con otras instituciones aliadas, busca abrir un espacio de reflexión profunda sobre los desafíos del contexto global y nacional actual.
El eje central de esta edición plantea una interrogante clave para el desarrollo del país: ¿Cómo orientar los cambios sociales y tecnológicos para que el progreso esté al servicio de la dignidad humana y del Bien Común? La iniciativa pretende no solo analizar las mutaciones culturales y tecno-científicas en curso, sino también construir propuestas concretas y compromisos éticos orientados a edificar una sociedad más justa, equitativa y centrada en las necesidades reales de las personas.
El marco doctrinal y reflexivo de las jornadas se sustentará en dos documentos fundamentales de la Iglesia: la Carta Pastoral sobre el Bien Común de los Obispos del Paraguay y la Carta Encíclica “Magnifica Humanitas” del Papa León XIV. Ambos textos ofrecen orientaciones éticas para cuestionar qué tipo de sociedad se está construyendo y de qué manera la innovación tecnológica debe subordinarse a la protección y al desarrollo integral del ser humano.
La programación oficial arranca este martes 15 de setiembre a las 8:30 con el acto de apertura, dando paso inmediato a la primera ponencia magistral titulada “Dos revoluciones tecnológicas, un mismo desafío”, donde se expondrá la visión eclesial frente al panorama contemporáneo. Seguidamente, se abordará el tema “Introducción a la Inteligencia Artificial a la luz de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia”, buscando tender un puente entre la fe, la ética y las tecnologías emergentes.
La jornada inicial reunirá a destacados referentes del ámbito eclesial y académico. Entre los disertantes figura la Hermana Nancy Fretes, delegada episcopal para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica del Arzobispado; Mons. Guillermo Steckling, asesor eclesiástico del DAPAC; y Camilo Filártiga, abogado, politólogo e investigador universitario. El panel se completará con las intervenciones de Luis Benítez, secretario de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial, y Darío Sarah, filósofo, docente e investigador.