Los rebeldes del Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de la extinta guerrilla de las FARC, se atribuyeron el domingo el secuestro de un colombiano que integra la legión extranjera del Ejército de Francia y señalaron que “está vivo”. El militar fue tomado como rehén el 6 de agosto cuando transitaba por una carretera del departamento de Nariño, en el suroeste del país y dominada por grupos armados que se financian del narcotráfico, la minería ilegal y otros delitos.
Unidades del EMC “interceptaron y tomaron prisionero al cabo José Olger Melo Charry, miembro activo del Ejército francés y perteneciente a la legión extranjera”, señaló la guerrilla en un comunicado en francés, cuya veracidad fue confirmada a la AFP por una fuente policial. “Está vivo, en perfecto estado de salud, y ha recibido atención médica y alimentación”, añadió la disidencia.
El hombre estaba autorizado a permanecer en territorio metropolitano francés, pero no a viajar a Colombia, según el ministerio de Defensa francés. La Legión Extranjera Francesa es una unidad élite del Ejército de ese país conformada principalmente por voluntarios de decenas de nacionalidades que combaten en operaciones militares internacionales.
Melo tiene entre 34 y 35 años y había llegado al país un día antes del rapto. Viajaba con una mujer que también fue tomada como rehén y liberada horas después, según autoridades colombianas. Al mando de alias Iván Mordisco, el guerrillero más buscado de Colombia, el EMC condicionó la seguridad del rehén al cese de los ataques de la fuerza pública contra sus filas.
Su “integridad física está plenamente garantizada mientras no se lleve a cabo ninguna operación militar hostil en la zona” donde fue secuestrado, precisó.
La disidencia responsabilizó al nuevo presidente de derecha Abelardo De la Espriella de “cualquier intento de operación de rescate militar que ponga en peligro la vida del prisionero de guerra” y amenazó con que “toda acción militar recibirá una respuesta”.
En el poder desde el 7 de agosto, el mandatario impone una línea dura para combatir a los grupos armados y ya ha ordenado dos mortíferos bombardeos en regiones controladas por narcos. El Ejército colombiano sospecha que Melo permanece junto a algunos agentes que han sido secuestrados en una montaña de los Andes.
Colombia vive la peor ola de violencia en la última década tras la firma del acuerdo de paz de 2016 que desmovilizó al grueso de las FARC. El EMC rechazó el pacto y junto a otros grupos desafían al gobierno de De la Espriella con ataques con drones explosivos, secuestros y otros crímenes.
Ante la fallida política de pacificación de su antecesor, el mandatario ofreció desmontar cualquier negociación con las organizaciones ilegales al considerar que la paz “se impone con las armas”.
“No voy a permitir que la palabra paz siga siendo utilizada como excusa para la impunidad”, dijo De la Espriella el domingo en una alocución transmitida por redes sociales.
En ese marco anunció el “fin de las mesas (de negociación) sin voluntad de paz” con tres agrupaciones como la disidencia liderada por alias Calarcá
El flagelo del secuestro recuerda los peores años de la violencia que imponían el barón de la cocaína Pablo Escobar, otras mafias del narcotráfico y guerrillas entre la década de 1990 y comienzos del 2000.
La política colombofrancesa Íngrid Betancourt se convirtió en símbolo del secuestro en Colombia tras su rapto en una carretera de una zona selvática en 2002 cuando hacía campaña para ser presidenta.
Tras la revelación de fotografías en las que se veía demacrada y raquítica, la dirigente se convirtió en el rostro más visible de este crimen. Fue liberada después de seis años de cautiverio en una operación del Ejército.
Fuente: AFP.