Según datos oficiales del Ministerio de Salud Pública, del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT) y registros internacionales, el número de trasplantes realizados en Paraguay cayó casi un 27 % en los dos últimos años, teniendo en cuenta que en 2025 se concretaron solo 163 procedimientos quirúrgicos, en tanto que en 2024 hubo 223, es decir, los pacientes recibieron 60 oportunidades menos para los que esperan con urgencia un trasplante.

Si extendemos estos datos a los últimos cinco años, vemos que en 2021 se realizaron 131 trasplantes de órganos y tejidos; en 2022, 202, de los cuales 157 correspondieron a órganos y tejidos y 45 a médula ósea. En 2024, la cifra llegó a 223 procedimientos, de acuerdo con los registros del INAT, mientras que en 2025 se contabilizaron 163: 74 de córneas, 2 de corazón, 32 renales y 55 de médula ósea.

La disminución registrada en los últimos años no representa solamente una estadística. Cada trasplante que no llega a concretarse puede significar meses o incluso años adicionales de espera para una persona cuya vida depende de la disponibilidad de un órgano o tejido. Detrás de los números existen pacientes y familias que viven diariamente con la incertidumbre de no saber cuándo llegará esa llamada que puede cambiarlo todo.

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En medio del dolor, una familia dijo “sí” a la donación de órganos en el Hospital de Clínicas y permitió que riñones, córneas y tejidos óseos puedan beneficiar a otras personas. El gesto vuelve a poner en primer plano la importancia de donar. Foto: Archivo

El sí que salva vidas

Desde el Ministerio de Salud informaron este viernes sobre el operativo de donación realizado el jueves en el Hospital de Clínicas constituye un ejemplo del impacto que puede tener una decisión tomada en uno de los momentos más difíciles para una familia.

Un hombre de 62 años falleció como consecuencia de un accidente cerebrovascular, y sus familiares, pese al dolor de la pérdida, aceptaron donar sus órganos y tejidos. Ese “sí” permitió transformar una tragedia en una posibilidad concreta de vida para otras personas.

El procedimiento de procuración y ablación permitió obtener riñones, córneas y tejidos óseos. Los riñones fueron destinados a pacientes del Hospital de Clínicas que serían sometidos al trasplante, mientras que las córneas y los tejidos óseos fueron remitidos a los respectivos bancos de tejidos para su procesamiento y posterior utilización en personas que los necesiten.

El caso demuestra que la donación no es una cuestión abstracta ni una decisión que solamente involucra al sistema sanitario. Es, fundamentalmente, un acto de solidaridad que puede prolongar la historia de alguien más cuando la de un ser querido llega a su final.

Desde el Ministerio de Salud Pública, a través del INAT, expresaron sus condolencias a la familia y destacaron su generosidad, al tiempo de reconocer el trabajo del equipo multidisciplinario que intervino en el operativo junto con profesionales del Hospital de Clínicas.

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Cambiar vidas

Hablar de donación no debería limitarse a las campañas ocasionales. Es necesario generar una conversación permanente en la sociedad, derribar temores, combatir la desinformación y comprender que donar órganos puede significar que una persona que hoy espera pueda volver a estudiar, trabajar, compartir con su familia o simplemente recuperar una vida cotidiana que una enfermedad le arrebató.

El reciente caso del Hospital de Clínicas deja una enseñanza particularmente poderosa: una familia que atravesaba una pérdida irreparable tuvo la posibilidad de convertir ese dolor en esperanza para otros.

Mientras miles de personas dependen de un trasplante para mejorar o prolongar su vida, cada decisión favorable a la donación adquiere un valor incalculable. Donar órganos no borra una pérdida, pero puede evitar que otras familias tengan que enfrentar una muerte que pudo haberse prevenido con un trasplante.

La donación no significa el final de una historia, sino la posibilidad de que otra continúe.

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