Más de 1.800 obstetras sostienen una parte fundamental de la atención de salud sexual y reproductiva en Paraguay, desde las Unidades de Salud de la Familia (USF) hasta los hospitales de mayor complejidad. Su trabajo abarca la atención materna y neonatal, la planificación familiar, la prevención del embarazo adolescente y la asistencia durante el parto, incluso en comunidades alejadas donde el acceso a los servicios sanitarios representa un desafío.

La reciente promulgación de la Ley N.º 7636/2026, “Del Obstetra en la República del Paraguay”, refuerza el reconocimiento de la obstetricia como una rama especializada de la ciencia médica y establece un nuevo respaldo legal para un sector considerado estratégico dentro del sistema sanitario.

De acuerdo con datos del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS), 1.842 profesionales obstetras trabajan actualmente en la red pública: 1.754 licenciados, 69 técnicos y 19 auxiliares. La distribución, sin embargo, no es uniforme y refleja uno de los principales desafíos para garantizar una atención equitativa en todo el territorio.

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Central concentra la mayor cantidad, con 412 profesionales, seguido de Capital, con 190, y Alto Paraná, con 165. En el otro extremo se encuentran departamentos con una población más dispersa y grandes distancias territoriales, como Boquerón, con 38 obstetras, y Alto Paraguay, con 27. En estas zonas, la presencia de cada profesional adquiere una dimensión particularmente relevante para acercar los servicios de salud a las comunidades.

El impacto de esta labor puede observarse en experiencias como la de Marlene Nilda Meza, licenciada en obstetricia oriunda de San Ignacio, Misiones. Desde 2009, decidió desarrollar su profesión en comunidades vulnerables y se trasladó al Chaco paraguayo, a más de 600 kilómetros de Asunción, para trabajar en la Unidad de Salud de la Familia de la comunidad nivaclé Campo Loa.

Su intervención combinó atención sanitaria, consejería, planificación familiar y educación comunitaria. A través del contacto permanente con las familias, la provisión de métodos anticonceptivos y la difusión de información mediante la radio comunitaria en idioma autóctono, consiguió reducir el número de gestantes registradas de 46 a 16.

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La obstetricia también representa una presencia transversal dentro de la estructura sanitaria. Más del 80 % de estos profesionales se encuentran integrados a los tres niveles de atención, con funciones que van desde la prevención y promoción de la salud hasta la asistencia de embarazos y partos de mayor complejidad.

En algunos casos, la atención ocurre incluso fuera de los establecimientos sanitarios. Partos en viviendas, ambulancias o caminos forman parte de las situaciones que pueden enfrentar los profesionales destinados a comunidades donde las distancias y las condiciones de acceso dificultan llegar a tiempo a un hospital.

A esta dimensión asistencial se suma el impacto de la planificación familiar como herramienta de prevención. La orientación sobre métodos anticonceptivos y salud sexual permite reducir embarazos no planificados y contribuir a prevenir situaciones de riesgo, particularmente entre adolescentes.

Con el nuevo marco legal y una red de profesionales desplegada en los distintos niveles de atención, el desafío pasa ahora por fortalecer la presencia de obstetras en las zonas con mayor dispersión territorial, de modo que la cobertura de salud sexual y reproductiva no dependa del lugar donde vive una persona, sino que pueda garantizarse de manera efectiva en todo el país.

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