La Policía Nacional detuvo a un hombre sindicado como jefe del Primer Comando Catarinense (PGC) de Brasil y a su pareja, ambos de nacionalidad brasileña. Este miércoles, ambos fueron expulsados del país y entregados a las autoridades del vecino país, donde registra una orden de captura.
Según el reporte de los intervinientes, la captura de estas personas se logró durante la noche de ayer martes sobre las calles Dr. Francia y José Berges, en el barrio Mariscal Estigarribia de Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay. Estos circulaban en una camioneta de la marca BMW, blindada.
Se trata de Fabio Celso Oberoli, alias “Kamikaze”, de 32 años, de nacionalidad brasileña, quien según datos de inteligencia sería alto jefe del “Primer Comando Catarinense” o “Primer Grupo Catarinense (PGC)”, organización vinculada al crimen organizado que opera en el sur del Brasil.
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Además, capturaron a Tatiana Silva Ricarte, de 29 años, también brasileña, quien estaba con este hombre en la camioneta. Durante la jornada de hoy estas personas fueron expulsadas del territorio nacional y entregados a la Policía Federal de Brasil, en un operativo migratorio que se desarrolló en Pedro Juan Caballero.
“Procedimos a cumplir con la expulsión de esta persona de nacionalidad brasileña por tener orden de captura y una condena que cumplir por tráfico de drogas”, puntualizó la fiscal Reinalda Palacios, a los medios de comunicación.
El ciudadano brasileño cuenta con una orden de captura en el Brasil por tráfico de drogas y un mandato de prisión del Juzgado de Ejecución Penal de Joinville, Santa Catarina. Además, de una condena pendiente de 21 años, 8 meses y 19 días por también por tráfico de sustancias ilegales.
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Brasil cerró la votación presidencial y aguarda resultados de la primera vuelta
Los brasileños están a la espera de conocer los resultados de la primera vuelta de las presidenciales, entre el mandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el senador conservador Flávio Bolsonaro, quienes pretenden dirigir el país hacia rumbos opuestos. De 80 años, Lula busca un cuarto mandato y este domingo pidió defender la democracia contra la “barbarie” y el “negacionismo” que a su entender representa su rival e hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
El izquierdista ha hecho de la soberanía su bandera electoral y advierte contra la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien extiende su área de influencia en la región con gobiernos de derecha en Argentina, Chile o Colombia. Para Flávio Bolsonaro, de 45 años, Brasil “no puede soportar más sufrimiento, tantos impuestos altos, tantas mujeres muertas”, dijo al votar en Rio de Janeiro.
El senador, poco conocido hace unos meses a nivel nacional y que se define más moderado que su padre, ha basado su campaña en la promesa de “rescatar” a Brasil en asuntos como la inseguridad rampante. La última encuesta del instituto Datafolha prevé que ninguno de los candidatos alcance la mitad más uno de los votos necesaria para vencer el domingo. Una segunda vuelta se celebraría el 25 de octubre.
Polarización
Lula cuenta con su base electoral en el empobrecido noreste, entre los votantes de bajos ingresos, los católicos y las mujeres. “Quiero un Brasil con muchos derechos, derechos para la población, derechos humanos”, dijo a la AFP Thifany Simoes, de 23 años, una cantante que votó por Lula. Bolsonaro lidera en el sur, entre los más acomodados y los evangélicos.
“Voté por Flávio para no votar al Partido de los Trabajadores” de Lula, que “ya estuvo 20 años en el gobierno y no hizo nada”, dijo en Brasilia Raphael Machado, un abogado de 45 años. Unos 160 millones de ciudadanos estaban convocados a sufragar. El voto es obligatorio en Brasil salvo justificación. Su conteo suele ser rápido debido a que los brasileños votan con un sistema de urnas electrónicas.
Continuidad o cambio
Trump no ha respaldado explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro, pero ha dicho que sigue “muy de cerca” las elecciones. El republicano ha utilizado aranceles y sanciones para presionar a Brasilia, desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo y condenado a 27 años de cárcel. En los mitines de Flávio Bolsonaro, sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Trump, mientras que muchos izquierdistas rechazan vehementemente toda influencia.
Victor Jorge Martins, un organizador de eventos de 25 años que votó a Lula en Brasilia, dijo a la AFP estar convencido de que “Flávio venderá Brasil a los extranjeros”. En pocos meses, Flávio Bolsonaro logró pisar los talones a Lula en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un filme biográfico sobre su padre.
Ha prometido una férrea política contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública. “Necesitamos un cambio. En el lugar donde trabajo ocurren muchos asaltos. Lo más importante es nuestra seguridad”, dijo en Rio la bolsonarista Babiliana Figueira, una bombera de 40 años.
“Que defienda la naturaleza”
Lula, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de siglo, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y de que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma. Hace cuatro años derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales en unas elecciones tumultuosas, que degeneraron en el asalto a las sedes de poder en Brasilia por parte de simpatizantes de Bolsonaro semanas después.
Durante el tercer mandato de Lula, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del alto costo de vida y se muestran hastiados con la delincuencia. También se redujo drásticamente la deforestación en la Amazonía, aunque el cambio climático estuvo ausente de la campaña, pese a la multiplicación de eventos extremos como sequías e inundaciones en el país.
“Los indígenas sufrimos mucho con los impactos ambientales. Por eso es importante elegir a un candidato que defienda nuestro territorio, que defienda la naturaleza”, dijo a la AFP Tainara da Costa Cruz, una indígena de 22 años de la etnia Kambeba que vive en la ribera del Rio Negro, en el estado de Amazonas.
Fuente: AFP.
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Indígenas de la Amazonía votan por Lula da Silva y expresan preocupación por El Niño
“Es importante elegir a un candidato que defienda la naturaleza”, dice el jefe de la comunidad indígena amazónica de Três Unidos, Waldemir da Silva, para explicar su voto por Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales brasileñas.
Situado a orillas del Río Negro, uno de los principales afluentes del Amazonas, su pueblo de 120 habitantes de la tribu Kambeba ha sufrido mucho en las últimas semanas por el humo de los incendios forestales.
Y Silva teme que la situación empeore con el fenómeno de El Niño, que se anuncia particularmente severo este año en Brasil. “Los incendios perjudican la calidad del aire. Los niños y las personas mayores están en peligro de muerte, varios habitantes han tenido problemas de tos o de visión”, cuenta a la AFP el líder comunitario, de 67 años.
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De su lado, Tatiane Costa, de 38 años, está preocupada por su hija, que estudia en Manaos, la mayor metrópolis amazónica, que el mes pasado fue cubierta durante varios días por una espesa nube de humo.
“Me llamó para decirme que quería regresar al pueblo porque había inhalado mucho humo”, relata. El domingo, los habitantes de la comunidad Três Unidos tuvieron que recorrer diez minutos en barco para votar en un pueblo vecino.
En el trayecto, varios formaron una letra “L” con la mano para mostrar su apoyo al presidente candidato Luiz Inácio Lula da Silva frente a su rival conservador, Flávio Bolsonaro.
“Fuerza del jaguar”
En la víspera de las elecciones, Waldemir da Silva organizó un ritual, con cantos, danzas y maracas, para darle al izquierdista Lula “el coraje y la fuerza del jaguar”. Lula cuenta con amplio apoyo de los pueblos indígenas. Al inicio de su tercer mandato, en 2023, creó el Ministerio de los Pueblos Indígenas.
También reanudó la delimitación de reservas indígenas, interrumpida durante el mandato de su predecesor de ultraderecha Jair Bolsonaro (2019-2022), padre de Flávio Bolsonaro.
Durante el gobierno de Jair Bolsonaro, la deforestación aumentó fuertemente en la Amazonía. Su hijo ha prometido frenarla aunque su respaldo al agronegocio genera dudas sobre su cumplimiento.
La familia Bolsonaro “es una amenaza para mí y mi familia”, afirma Tatiane Costa. “Los pueblos indígenas sufrimos mucho los impactos ambientales”, dice por su parte Tainara da Costa Cruz, de 22 años, que ha decidido votar por Lula porque “defiende nuestro territorio y la naturaleza”.
Iguanas calcinadas
El viernes una enorme porción de selva fue devastada por un incendio en Iranduba, parte del municipio vecino de Manaos, constató un reportero de la AFP. Vistas desde el cielo, las nubes de humo arrastradas por el viento ocultan las grandes extensiones de vegetación verde esmeralda ardiendo.
En el suelo, los bomberos libran una batalla encarnizada para apagar los numerosos focos con mangueras. Cenizas y animales muertos, entre ellos dos iguanas calcinadas, cubren el terreno.
El estado de Amazonas, cuya capital es Manaos, fue afectado por más de 3.700 focos de incendio en septiembre, casi cuatro veces más que en el mismo mes de 2025, según imágenes satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales.
En 2024, El Niño ya había provocado una sequía y unos incendios forestales excepcionales en Brasil. El gobierno brasileño anunció en julio un fondo de unos 330 millones de euros para prevenir los estragos causados por este fenómeno climático.
“Brasil nunca se había preparado tanto para afrontar El Niño. Todavía no sabemos si lo vamos a lograr, porque aún no sabemos cuál será su magnitud, pero nunca habíamos trabajado con tanta rapidez para evitar que la población sufra”, declaró Lula el mes pasado.
Fuente: AFP
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Anexo C: Peña busca definir “lo antes posible” la tarifa de Itaipú
Las elecciones en Brasil generan expectativas en Paraguay por el peso económico que tiene el vecino país y, especialmente, por las negociaciones vinculadas al Anexo C de Itaipú. El presidente de la República, Santiago Peña destacó que Brasil es uno de los principales destinos de las exportaciones paraguayas y también uno de los mayores inversores extranjeros en el país.
En este contexto, la definición de la tarifa de Itaipú constituye uno de los principales temas de interés para Paraguay, considerando que el acuerdo vigente por tres años termina este 2026. Peña señaló que el objetivo es avanzar con rapidez en las negociaciones para establecer un esquema que permita mayor previsibilidad para ambos países.
“Nosotros queremos que se resuelva lo más rápido posible. Es lo mejor para darle previsibilidad a Paraguay”, afirmó el mandatario, al referirse a la necesidad de avanzar en la definición de la tarifa y en las negociaciones del Anexo C.
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Peña recordó además que, tras asumir el Gobierno, mantuvo reuniones con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y su gabinete, que posteriormente permitieron acordar una tarifa por tres años.
Ahora, ante el cambio de gobierno que surgirá de las elecciones brasileñas, Paraguay deberá retomar las conversaciones con la próxima administración, con el objetivo de asegurar condiciones que acompañen el crecimiento del comercio, las inversiones y la relación económica bilateral. “Brasil es nuestro mayor socio comercial, es el país donde vienen las mayores inversiones extranjeras en el Paraguay”, remarcó.
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Brasil empezó a votar entre Lula y Flávio Bolsonaro en presidenciales
Los brasileños votan el domingo entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, en unas elecciones que decidirán si el mayor país de América Latina se suma a la ola conservadora aupada por Donald Trump. Desde la Amazonía hasta las tierras agrícolas del sur, los brasileños eligen entre un elenco ya conocido y muchos se decantarán por quien menos les desagrade.
Con casi 81 años, el izquierdista Lula busca un cuarto y último mandato y advierte que la soberanía de Brasil está en juego ante la presión de Trump, que dijo seguir las elecciones “muy de cerca”. Libra la batalla con el senador de derecha Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El ultraderechista designó candidato a su primogénito tras ser condenado a 27 años de cárcel por intentar un golpe de Estado contra Lula en 2022.
La última encuesta del instituto Datafolha prevé 45 % de los votos para el mandatario y 42 % para el senador, por lo que sería necesaria una segunda vuelta el 25 de octubre. Lula cuenta con su base electoral en el empobrecido noreste y entre los votantes de bajos ingresos, los católicos y las mujeres. Bolsonaro lidera en el sur, entre los más acomodados y los evangélicos. Pero entre los casi 160 millones de electores, algunos todavía sopesan su voto.
“Ya voté a Lula, pero está viejo; esta vez quería algo distinto. Pero no voy a votar a un Bolsonaro, no me gusta esa extrema derecha, así que estoy medio perdido”, reconoció Joelio Camargo, un repartidor motorizado de 52 años, en un puesto de gasolina en Brasilia. En un país polarizado, la campaña electoral se destacó por controversias y ataques personales. Lula trató a Bolsonaro de don nadie, que “no sirve ni para ser síndico de un edificio”. Bolsonaro, que se dice más moderado que su padre, declaró que “Brasil ya no soporta” al izquierdista.
“Más enemigos”
Lula, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de 2000, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma. Derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales en unas elecciones tumultuosas, que degeneraron en el asalto a las sedes de poder en Brasilia por parte de bolsonaristas.
Centenares fueron condenados por golpismo y Flávio Bolsonaro prometió amnistiarlos, así como a su padre, de ganar los comicios. Durante el tercer mandato de Lula, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del alto costo de vida y se muestran hastiados con la delincuencia.
También se redujo drásticamente la deforestación en la Amazonía, aunque el cambio climático estuvo ausente de la campaña, pese a la multiplicación de eventos extremos como sequías e inundaciones en el país. El cacique indígena Bepdjo Mekragnotire, de 45 años, de la aldea Bau en la Amazonía, dijo apoyar a Lula. “Nuestra preocupación es que, si Flávio gana, habrá más enemigos: más minería ilegal, más tala”, afirmó a la AFP. Bajo Jair Bolsonaro, los pueblos indígenas de Brasil sufrieron un alza de la destrucción de la selva.
Programas sociales vs impuestos
Trump no ha respaldado explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro. Pero ha utilizado aranceles y sanciones para presionar a Brasilia, desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo. En los mitines de Flávio Bolsonaro, algunos de sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Trump.
En pocos meses, el discreto senador logró pisar los talones a Lula en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un biopic sobre su padre. Ha prometido mano dura contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública.
Carlos Roberto dos Santos, un ganadero de 62 años de Barretos, una ciudad del sureste, dijo a la AFP estar harto del gasto público descontrolado que atribuye a los gobiernos de izquierda. “Tienen tantos programas sociales... para pagar la deuda deben subir las tasas de interés y crear nuevos impuestos. Eso afecta a todos los sectores, no sólo a la actividad agropecuaria”, dijo este bolsonarista.
Fuente: AFP.