La estudiante compatriota Ayelen Elizabeth Romero Aguilar (17), quien se encuentra en Mannheim (Alemania) por un intercambio escolar, celebró con entusiasmo la victoria de Paraguay contra la selección alemana en los dieciseisavos del Mundial 2026. Un medio local se hizo eco de su festejo y de la forma pintoresca de vivir el batacazo de la Albirroja en el evento deportivo mundialista.

Relata que una hora antes de que comenzara el partido entre ambos equipos, la canción “Soy Albirrojo” ya sonaba con fuerza en el departamento donde pasa los últimos días de su intercambio escolar de un año. La joven paraguaya contagiaba su emoción a la familia de acogida bailando, riendo y sacando del armario las camisetas de la selección paraguaya que le regalaron hace unos meses para ponérselas.

En la pizzería “Adria”, a última hora de la noche del lunes 29 de junio, ya casi no quedaba sitio. La televisión con la transmisión en directo colgaba a unos metros. La expectativa crecía a medida que se acercaba la hora del partido.

Ayelen es de San Lorenzo, la ciudad del héroe de la noche, el arquero paraguayo Orlando Gill, quien ataja para el club de primera división CA San Lorenzo de Almagro. Esa noche, detuvo los penales de Kai Havertz y Nick Woltemade.

La estudiante compatriota pasó del sufrimiento a la euforia durante el encuentro entre Alemania y Paraguay. Foto: Gentileza

Te puede interesar: Pastoral Social Cáritas Paraguay inicia campaña de donación para damnificados en Venezuela

La joven de 17 años llegó a Mannheim en septiembre del año pasado a través de Rotary International para asistir durante un año al Bach-Gymnasium. Mientras que los primeros estudiantes de intercambio del año escolar 2025/26 de este distrito de Rotary ya emprendieron el vuelo de regreso en los últimos días, Ayelen se quedó dos semanas más en Alemania. Por eso pudo asistir al “Adria” para ver el partido entre su país de origen y su país de acogida.

Para Ayelen y su familia en Paraguay, el fútbol es una parte fundamental de la vida. Por esa razón, durante el partido, el contacto con sus padres a través de WhatsApp se intensificaba. “Mi club favorito en Paraguay es Cerro Porteño, del barrio Obrero de Asunción", reveló la estudiante paraguaya, quien la temporada pasada también asistió como espectadora a un partido del Waldhof Mannheim (de la tercera división alemana).

En su casa se ve muchísimo fútbol, sobre todo porque el abuelo materno de Ayelen fue cofundador del Sportivo Luqueño de Luque. Antes del partido, Ayelen tenía la esperanza de que Paraguay eliminara a la selección alemana, aunque tenía claro algo: “Es la primera vez en 16 años que Paraguay vuelve a un Mundial, así que Alemania es la favorita”.

El primer y, hasta el lunes por la noche, único enfrentamiento entre ambas selecciones en un gran torneo se remontaba al Mundial de 2002 en Corea y Japón. En aquella ocasión, Alemania ganó el duelo de octavos de final.

Poco después de las 22:00 ya no había sitio en el “Adria”, la pizzería donde finalmente logran conseguir una mesa alta. No se veía a simple vista a nadie más apoyando a Paraguay.

Tras solo un minuto de juego, los sudamericanos tienen su primera gran oportunidad. A partir de ese momento, Ayelen no podía quedarse sentada.

Se movía constantemente hacia el televisor, ubicado en la zona de la terraza de la pizzería. “Alemania tiene mucha posesión, pero no genera peligro”, comentó su mamá, Biky, en el entretiempo por WhatsApp.

Hasta el área rival, la selección alemana juega aceptablemente y domina el balón, pero ahí se acabó la magia. En ese momento, Paraguay ganaba 1:0 gracias a un gol de Julio Enciso. El ambiente en la “Adria” parecía una sala de cuidados intensivos.

Las cosas cambian cuando Havertz empataba el partido. A Ayelen se le escaparon algunos insultos, y se intensificaron a medida que avanzaba el encuentro. No podía dejar las piernas quietas. Escondía la cabeza sobre la mesa cuando, en la prórroga, Tah anota lo que parecía el gol de la victoria para Alemania. Pasa un momento tenso hasta que el árbitro anula el gol por una falta sobre el arquero Gill.

La esperanza del batacazo seguía viva para Ayelen. Después llegó la tanda de penales. Havertz falló el primer penalti alemán. Ayelen saltaba y gritaba de alegría con todas sus fuerzas. Ese es el momento exacto en el que la gente se gira a mirarla.

Antes de empezar el partido, un joven con la camiseta de Alemania le había gritado con total seguridad que Paraguay perdería.

Finalmente, Canale asegura la victoria para Paraguay: una de las mayores sorpresas del torneo hasta ahora ya es historia. “Mañana solo voy a dormir”, exclamó la joven paraguaya, ebria de felicidad.

Leé más: Detienen a sospechoso por homicidio en barrio Santa Ana

Dejanos tu comentario