Diversos estudios muestran que durante el invierno se registra un incremento aproximado del 20 % en eventos cardiovasculares como infartos agudos de miocardio y accidentes cerebrovasculares (ACV), debido a los cambios fisiológicos que experimenta el organismo para conservar el calor corporal, según explicó el doctor Eduardo Caballero, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS).

“La prevención es la base de todo. Cuando llegamos al tratamiento muchas veces ya llegamos tarde. Con controles oportunos y hábitos saludables se pueden evitar infartos y ACV, o al menos reducir significativamente sus consecuencias”, señaló el especialista, e indicó que uno de los principales desafíos actuales es el aumento del sedentarismo. A diferencia de décadas anteriores, gran parte de las actividades diarias requieren menos esfuerzo físico, lo que contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Cuando el cuerpo percibe frío, se produce un mecanismo denominado vasoconstricción, mediante el cual las arterias y vasos sanguíneos reducen su diámetro. Esto dificulta el flujo normal de sangre, aumenta la presión arterial y obliga al corazón a realizar un mayor esfuerzo para mantener la temperatura de los órganos vitales. En personas con enfermedades cardiovasculares previas o con acumulación de placas de grasa en las arterias, esta situación puede favorecer la aparición de infartos o accidentes cerebrovasculares.

Un hombre de 87 años tuvo un paro cardíaco a consecuencia del robo perpetrado en su vivienda por dos delincuentes. Foto: Ilustrativa

Recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, equivalentes a 30 minutos por día durante cinco días a la semana. También aconseja incorporar ejercicios de fortalecimiento muscular dos o tres veces por semana, ya que la pérdida de masa muscular se asocia a una disminución de la capacidad física y funcional. “El invierno no debe convertirse en una excusa para permanecer inactivo. Hay que buscar alternativas para mantenerse en movimiento y hacer del ejercicio una parte de la rutina diaria”, enfatizó.

Asimismo, destacó la importancia de fomentar la actividad física desde la infancia, promoviendo la práctica deportiva y limitando el tiempo dedicado a dispositivos electrónicos. Entre los factores que aumentan el riesgo cardiovascular, el especialista mencionó el tabaquismo, el vapeo, la hipertensión arterial, la diabetes, el exceso de peso, el sedentarismo y una alimentación inadecuada. También advirtió sobre los efectos del consumo excesivo de alcohol, que puede contribuir al aumento del colesterol, los triglicéridos y el sobrepeso.

Para proteger la salud cardiovascular durante el invierno, el IPS recomienda mantener una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras, consumir suficiente agua, realizar actividad física de forma regular, controlar la presión arterial y la glucemia, evitar el tabaco en todas sus formas y acudir a consultas médicas periódicas, especialmente en personas con antecedentes de enfermedades cardíacas o factores de riesgo.

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